Ecos de una ciudad sumergida.

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lunes, 18 de enero de 2010

FEAR FACTORY - Mechanize (2010)

  1. Mechanize
  2. Industrial Discipline
  3. Fear Campaign
  4. Powershifter
  5. Christploitation
  6. Oxidizer
  7. Controlled Demolition
  8. Designing The Enemy
  9. Metallic Division
  10. Final Exit
Así sí, cabrones. Más de diez años han pasado ya desde que estos tíos se comieran el mundo. Diez años en el que los que apreciábamos su música observamos con estupefacción e incluso vergüenza ajena como la bandera antaño gloriosa de Fear Factory era arrastrada por el fango. Una década de discos mediocres y desavenencias aireadas a los cuatro vientos, de proyectos paralelos que no aportaban nada relevante al panorama musical. Era triste, sobre todo porque no hablábamos de cualquier banda. Que eran Fear Factory, por Dios, los reyes del metal de los 90. Una banda que, junto a Sepultura y Pantera, llevaron sus propuestas hasta lo más alto de las listas de ventas. Tres bandas que, fieles a sus postulados y sin hacer ninguna concesión, se irguieron orgullosos entre las hordas grunges y el nu-metal más lamentable, reivindicando a grito pelado la vigencia del metal. Además, de esas tres bandas, Fear Factory tenía un mérito añadido, que no era otro que la originalidad de su propuesta. Vale que bandas como Ministry llevaran años escupiendo su metal industrial, pero el sonido del cuarteto californiano era especial. Mucho más duro, agresivo, con una guitarra y una sección rítmicas que los hacían reconocibles desde el primer segundo. Y qué decir de sus álbumes. Demanufacture es toda una obra maestra, y fue toda una bocanada de aire fresco a mediados de la década. Con su segundo lanzamiento, el acojonante Obsolete, tocaron el cielo, y tanto crítica como público se rindió a sus pies. Pues bien, este Mechanize es lo más cercano en grandeza a ambos discos que han grabado nunca, e incluso puede mirarlos a los ojos en muchos momentos. Para ello FF cuenta con el regreso de su motor creativo, que siempre fueron Dino Cazares y el frontman Burton C.Bell. Si además cuentan con la participación de la sección rítmica de Strapping Young Lad, apaga y vámonos. Y es que uno de los integrantes de la pareja no es otro que el batería Gene Hoglan. Para quien acabe aterrizar en el planeta Tierra, además de darle la bienvenida a nuestro mundo, le comentaré que este hombre es una pieza clave para comprender el metal extremo de los 90. Reputado músico de sesión, ha militado en bandas tan insignes como Dark Angel, Testament, Death, Old Man's Child, amén de los ya mencionados SYL, dejando su bestial impronta en todas ellas.

Y ciñéndonos al disco...es un tiro, una puta maravilla. Todo suena cómo debería, como si Mechanize hubiera sido compuesto poco después de Obsolete. Dino Cazares recupera el pulso en este álbum, y su guitarra suena más dura y seca que nunca. Por su parte, Burton C. Bell deja a un lado sus dudas acerca de su forma de cantar, y vuelve a desgañitarse como antaño, contando las miserias de la humanidad en ese futuro cercano que pertenece a las máquinas. Además, no abandona esos momentos melódicos que de tan increíble épica dotaba a los temas de la banda. Con dudas o sin ellas, Burton C. Bell demuestra que sigue siendo uno de los frontman más grandes del metal. No hace falta que Mechanize, el tema inicial, sobrepase los 20 primeros segundos, uno ya está sonriendo como un enano. El sonido es el que debería. No hay nada nuevo, pero importa una mierda, éstos son FF, y pueden hacer con su criatura lo que quieran, incluso parir un gemelo. Industrial Discipline es otra cuchillada a la yugular, aderezada además con la épica melódica de Burton C. Bell. Simplemente acojonante. La batería de Hoglan se sale, señores, y con todos mis respetos, deja a la altura del betún a Raymond Herrera. Y que conste que Herrera me parece un gran batería. Los galones de Hoglan se hacen notar, y a la brutalidad de metrónomo enloquecido que es marca de la casa añade una versatilidad nunca antes vista en el grupo. Podemos seguir con los temazos, y hablaríamos de Powershifter (sin palabras, clásico instantáneo de la banda), o de la genial Controlled Demolition, o que la calmada Final Exit es la nueva Descent o Resurrection. Sería injusto no nombrar el regreso del quinto miembro no oficial de la banda, Rhys Fulber, que con sus teclados y samples le da ese toque futurista y evocador que tan especial ha hecho el sonido de FF. Podría seguir, pero no lo voy a hacer. Tan sólo hacerme a un lado y dejar que los oyentes y el tiempo juzguen esta obra, que en mi opinión compartirá trono sin probelmas con sus dos obras maestras.

Simplemente acojonantes. Así sí, señores.

Nota: 9,25/10