

Continúo mi recorrido por los desolados páramos del doom de la pasada década, y esta vez lo hago con un grupo bastante menos conocido que los anteriores, pero que a mí personalmente me fascina, y que considero uno de los grandes nombres del género actualmente, a pesar de que sólo cuenten con un álbum en el mercado. Estamos ante lo que los anglosajones llaman una "one-man-band", es decir, el proyecto personal de un músico concreto, en este caso Marius Strand, que tras la disolución en 2004 de la banda Nyctanthous decide dar rienda suelta a su creatividad bajo su propia bandera. From Below fue su disco debut tras dos demos, consiguiendo una considerable repercusión dentro del circuito metálico gracias a su especial mezcla de doom, death y sonidos acústicos y ambientales. Señalar que Strand se decidió a publicar From Below tras la tremenda respuesta que tuvo una de sus canciones que un año antes había colgado en la red y puesto a disposición de todo el mundo. Her Withering Petals tuvo miles de descargas, y convenció al músico noruego de arroparla con cuatro composiciones más y ponerlas a la venta en formato LP. Se espera que a finales de este año aparezca su segundo álbum, de título Amends.
Nos encontramos ante un disco conceptual que habla sobre relaciones rotas e interconectadas entre sí entre los integrantes de una desgraciada familia, con la pena y la melancolía como hilos conductores de la función. Además, el álbum sigue un esquema en el que tras una canción de dilatado metraje (superando los diez minutos), le sigue otra de menor duración apoyada en guitarras acústicas, de sonoridades más minimalistas e introspectivas. Se trata de Sysyphean y Escape Of The Dove, bellísimos cortes donde Marius Strand se apoya únicamente en las ya citadas acústicas y en su voz limpia para abrirnos su corazón roto por las decepciones. Pero sin lugar a duda las joyas del disco son esos tres monumentos llamados From Below, The Triumphant Beast (ese comienzo death/doom es para enmarcar...) y la famosa Her Withering Petals. Gigantescas composiciones que son álbumes en sí mismos por la ingente variedad de elementos que encierran, y que pasan por la energía de Novembers Doom, la clase de Anathema y unas atmósferas que les empa
rentan mucho con los enormes Agalloch, todo ello sin olvidar los claros paralelismos que en sus pasajes acústicos tienen con los Opeth más calmados. Referencias diversas pero que encuentran su sitio con pasmosa facilidad en este From Below, y que componen un ente con personalidad propia en lo que supuso uno de los lanzamientos más sorprendentes y novedosos de la década pasada. Los contrastes entre los momentos más death y los atmosféricos están espléndidamente enlazados, como lo están los arranques de furia y de tristeza en todo trauma sentimental del ser humano. La rabia, la negación, el rencor, la depresión, la melancolía... encuentran en From Below la expresión musical perfecta, y en Marius Strand la voz ideal para narrar los sentimientos que surgen tras un desencuentro. Especial mención merecen los 15 minutazos de Her Withering Petals, que resumen con exquisita perfección la propuesta de este genio noruego. Partes de dureza monolítica acompañadas de unas voces guturales que golpearán tu corazón con furia, atmósferas que lo sumergirán en aguas heladas y una tranquila y acojonante voz limpia que te dirá que no hay solución posible, porque la vida es dolor e indefensión eternos. Una maravilla de álbum, y el primer paso de un melancólico nuevo genio, que hasta se hizo cargo de la producción del disco.
Uno de los álbumes que más dentro me han llegado en los últimos años. Si Amends supera esta maravilla, me voy a Noruega de rodillas a pedirle matrimonio a este tío.

Nos encontramos ante un disco conceptual que habla sobre relaciones rotas e interconectadas entre sí entre los integrantes de una desgraciada familia, con la pena y la melancolía como hilos conductores de la función. Además, el álbum sigue un esquema en el que tras una canción de dilatado metraje (superando los diez minutos), le sigue otra de menor duración apoyada en guitarras acústicas, de sonoridades más minimalistas e introspectivas. Se trata de Sysyphean y Escape Of The Dove, bellísimos cortes donde Marius Strand se apoya únicamente en las ya citadas acústicas y en su voz limpia para abrirnos su corazón roto por las decepciones. Pero sin lugar a duda las joyas del disco son esos tres monumentos llamados From Below, The Triumphant Beast (ese comienzo death/doom es para enmarcar...) y la famosa Her Withering Petals. Gigantescas composiciones que son álbumes en sí mismos por la ingente variedad de elementos que encierran, y que pasan por la energía de Novembers Doom, la clase de Anathema y unas atmósferas que les empa
rentan mucho con los enormes Agalloch, todo ello sin olvidar los claros paralelismos que en sus pasajes acústicos tienen con los Opeth más calmados. Referencias diversas pero que encuentran su sitio con pasmosa facilidad en este From Below, y que componen un ente con personalidad propia en lo que supuso uno de los lanzamientos más sorprendentes y novedosos de la década pasada. Los contrastes entre los momentos más death y los atmosféricos están espléndidamente enlazados, como lo están los arranques de furia y de tristeza en todo trauma sentimental del ser humano. La rabia, la negación, el rencor, la depresión, la melancolía... encuentran en From Below la expresión musical perfecta, y en Marius Strand la voz ideal para narrar los sentimientos que surgen tras un desencuentro. Especial mención merecen los 15 minutazos de Her Withering Petals, que resumen con exquisita perfección la propuesta de este genio noruego. Partes de dureza monolítica acompañadas de unas voces guturales que golpearán tu corazón con furia, atmósferas que lo sumergirán en aguas heladas y una tranquila y acojonante voz limpia que te dirá que no hay solución posible, porque la vida es dolor e indefensión eternos. Una maravilla de álbum, y el primer paso de un melancólico nuevo genio, que hasta se hizo cargo de la producción del disco.Uno de los álbumes que más dentro me han llegado en los últimos años. Si Amends supera esta maravilla, me voy a Noruega de rodillas a pedirle matrimonio a este tío.
Nota: 9,5/10
