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viernes, 3 de febrero de 2012

BLACK PYRAMID - II (2012)



Bien, bien. Parece que 2012 va arrancando tras la clásica cuesta de Enero, que en lo musical también se suele notar. Y lo hace con uno de los albumes más esperados del año, a pesar de que se filtró a finales de 2011. Y es que tras ponernos los dientes largos con el estupendo EP Stormbringer (2011), el trío de Massachusets regresa con la continuación de su demoledor debut autotitulado (2009), que les colocó como uno de los grandes del rock pesado norteamericano junto a Lo-Pan y Wo Fat. II es también un punto de inflexión, pues al poco de terminar su grabación el cantante y guitarra Andy Beresky decía adiós a Black Pyramid para dedicarse en cuerpo y alma a la religión, su nueva pasión (no me preguntéis la variante concreta porque no me interesa lo más mínimo). La sección ritmica ha declarado que seguirá adelante con la banda, así que podemos estar algo más tranquilos pese a que no creo que sea nada fácil sustituir el hueco dejado por el enajenado de Beresky (veremos que tal lo hace Darryl Shepard, el elegido para el puesto e integrante de combos stoner como Milligram y Hackman).



Metiéndonos en harina respecto a II, nos encontramos con un trabajo situado a media distancia entre su debut y Stormbringer, intercalando temas muy directos de hard rock pesadísimo con desfasadas jams a medio camino entre el stoner y la psicodelia. Muy en la línea de Stormbringer, la cara A de su EP del año pasado, Black Pyramid inauguran el álbum con dos temas que galopan a base de bien siendo ideales para levantar cuernos y cervezas al cielo. Endless Agony y Mercy's Bane también muestran sin disimulo la omnipresente influencia de los gigantes Slough Feg, sobre todo en esos característicos riffs que nos remiten al folklore irlandés. Una vez entonado el trío se lanza a por un corte que raya ahora sí en la excelencia que de ellos se espera. Se trata de Night Queen, una maravilla que a base de aumentar el tonelaje de los riffs y hacerlos copular con un tramo final de genial lisergia melódica, provocará más de una erección entre los amantes del stoner. Con Dreams Of The Dead llega la primera sorpresa, ya que nos enfrentamos a un registro inédito en Black Pyramid, una suerte de medio tiempo oscuro que puede recordar a Cloud Of Unknowing (la cara B de su EP Stormbringer) pero sin alcanzar su densidad ni poderío. Sus 12 minutos de metraje tienen algunos buenos momentos, muy buenos, pero no alcanzan la cohesión necesaria para que hablemos de una de las grandes composiciones a las que nos tienen acostumbrados. Otra sorpresa, pero esta sí positiva, es la intro acústica Tanelhorn, una pequeña joya ideal para tomar respiro entre tanto riff quebrantahuesos y que nos habla de una banda que a pesar de moverse en un género de férreas fronteras, es capaz de escaparse y tantear nuevos terrenos. Tras ella llega el embate de los Black Pyramid más sludge con la mastodóntica Sons Of Chaos, un corte que no desentonaría nada en un disco de High On Fire, y donde dan rienda suelta a sus raices punk y su macarrismo más acertado. Ideal para enseñar los dientes y apretar puños. The Hidden Kingdom nos devuelve a esos Slough Feg pasados de bourbon que tanto nos gustan, siendo otro de los momentos álgidos del disco. Con la final Into The Dawn vuelve a ocurrir lo mismo que con Dreams Of The Dead, pues son 15 minutazos de riffs estirados con la sensación de no saber muy bien hacia donde se dirige el asunto, a pesar que como ocurre con aquella tiene grandes momentos que sacan lo mejor de estos tíos (que es mucho!). El veredicto final sería contradictorio, pues aunque II es un disco superior al que podría facturar la mayoría de bandas que pueblan el espectro stoner, deja una sensación agridulce por esos momentos de experimentación fallida. Aún así es un trabajo 100% recomendable para todo amante del rock de elevado octanaje.


Notable sucesor de su gigantesco debut, a pesar del exceso de metraje y la falta de claridad en su nuevo rumbo. Esperemos que Shepard esté a la altura de Beresky, porque talento tienen de sobra para seguir ocupando el trono del rock pesado estadounidense. 


NOTA: 7,75/10


sábado, 20 de agosto de 2011

BLACK PYRAMID - Stormbringer EP (2011)

 


Como siempre, mis planes para el blog se van al garete. Tenía pensado dedicar esta semana al metal más oscuro y enfermizo que a mis manos había llegado, pero sinceramente no me apetecía escribir sobre otra cosa que no fuera lo nuevo de los norteamericanos Black Pyramid. Dos días llevo escuchando enfermizamente Stormbringer, y creo que su valía bien merece el que mande a la mierda mis intenciones previas.  Y es que el trío de Massachusets, el que ya me volara la cabeza en 2009 con su debut autotitulado, es en mi opinión el presente más brillante que el rock pesado norteamericano puede ofrecer, junto a Lo-Pan y Wo Fat. Tras los dos pepinos que éstos han publicado este año, sólo faltaban Black Pyramid para completar un 2011 apoteósico. Cierta desilusión se apoderó de mí al enterarme que Stormbringer iba a ser un EP con tan sólo 2 temas nuevos, perteneciendo los otros cuatro trabajos anteriores (los dos temas originales en vinilo de 8" con un CD conteniendo los 6 cortes totales). Pero el hecho de no haberle hincado aún el diente a sus primeras composiciones y que las que aparecen en Stormbringer fueran regrabadas para la ocasión me elevó el ánimo considerablemente, encarando la escucha del EP con muchas expectativas.


Y he de decir que no se han visto defraudadas, porque de nuevo tenemos a esos Black Pyramid que nos maravillaran en su debut, con su extraordinaria habilidad para beber de las fuentes clásicas y extraer de ellas una energía y pegada superlativas. Con Sleep y Black Sabbbath como principales combustibles, el motor creativo del trío estadounidense es capaz de alcanzar niveles de potencia y contundencia insólitos, añadiendo a tan caústica base unas melodías que convierten cada uno de los temas en simplemente irresistibles. Es el caso de la cara A del vinilo, Stormbringer, que abre con un riff 100%  sabbathico para acabar desplegándose con una bicefalia que bascula entre los ritmos pesados del metal y una psicodelia de altos vuelos. Una influencia evidente en su LP y que aquí se ve potenciada es la de sus compatriotas Slough Feg, sobre todo cuando aumentan revoluciones y se lanzan al galope. Un hecho este que me hace dar brincos como una niña, porque ya era hora de que alguien reconociera la valía de una de las bandas más importantes del heavy metal del país de las barras estrellas. No se si es algo consciente y reconocido (no suelo leer entrevistas), pero en todo caso las similitudes ahí están, y si sirve para que la gente pueda descubrir a las huestes de Mike Scalzi, me doy por satisfecho. Cloud Of Unknowing es la cara B del vinilo, y sin lugar a dudas la mayor sorpresa. Un corte que basa su poderío en una ciclópea base, centrando los esfuerzos en construir un armazon pesado, muy doom, y creando un aura de etéreo misterio que es toda una gozada, tanto por su ejecución como por lo novedoso que resulta algo así en manos de estos tipos. Sin perder nunca de vista las melodías, Black Pyramid consiguen que el corte devenga en toda una dinamo de fuerza, densidad y pegada. Otra pasada de canción. Sobre el resto de cortes, sería todo un error desdeñarlos por reciclados y viejos. Entiendo los recelos respecto a los rescates de las demos, pero teniendo en cuenta que el trío se cascó toda una obra maestra en su debut, unas composiciones que sólo tienen un año más de vida deberían como mínimo contar con el beneficio de la duda. Y es que después de escucharlas, podrían haber estado perfectamente en su LP de hace dos años, porque son tres joyas (más la que apareció en la edición en vinilo del debut) de valor incalculable. Illumination es un ciclópeo corte de 15 minutos, y donde la ya mencionada bicefalia entre contundencia sabbathica y psicodelia encaja tan perfectamente que deviene en un viaje alucinante, en el que no sabrás si descoyuntarte el cuello o cerrar los ojos y volar. Y acabarás haciendo ambas, te lo aseguro. Warswine (de su split con Old One) es otro temazo que me recuerda a rabiar a Slough Feg, con su galopar tan característico y esas melodías épicas que tan grande han hecho al cuarteto de San Francisco, y que finaliza con una contundente cabalgada que hará las delicias de cualquier amante del stoner. Macedonia engaña con un comienzo muy pesado, pero que según avanza el metraje se convierte en una orgía de guitarreos melódicos más heavys que una tormenta de hachas, de esos que te hacen elevar los cuernos al cielo. Genial! Caravan cierra el CD, siendo un tema que vuelve a reivindicar a los grandes Sleep con un tempo calmado y unos riffas capaces de derribar montañas. El broche perfecto para un EP disfrutable a más no poder, y que ratifica todas las esperanzas puestas en el trío a raíz de su tremendo debut. 



Black Pyramid no necesitan más de dos temas para recordarnos que siguen siendo una de las bandas más grandes del presente rockero norteamericano, y nos hacen babear de lo lindo de cara a su segundo trabajo, del que ya si que no tengo ninguna duda que será espectacular. Para los que desconocían los temas incluidos como bonus track, un LP en toda regla que les hará disfrutar tanto como su laureado debut.

NOTA: -/-




martes, 16 de febrero de 2010

BLACK PYRAMID - S/T (2009)


  1. ...And The Gods Made War
  2. Visions Of Gehenna
  3. Mirror Messiah
  4. No Life King
  5. Celephais
  6. Twilight Grave
  7. The Worm Ouroboros
  8. Cauldron Born
  9. Wintermute
Curioso lo que me ha ocurrido con esta banda. Desde la primera escucha este disco entró entre mis preferidos de siempre, así de claro, y eso a pesar de que me lo pillé hace solo unos meses. Y lo curioso es que no me fijara en la fecha de lanzamiento, y de hecho diera por supuesto que tenía varios añitos. Supongo que es debido al estilo añejo que practican, pero la verdad que me llevé una gran sorpresa al darme cuenta que es del 2009. En fin, una demostración más, si hacía falta, de que a veces tengo la cabeza únicamente para llevar greñas.

Black Pyramid son un trio de Massachusets, y este lanzamiento de 2009 supuso su primer larga duración. Antes ya habían puesto en circulación un par de demos, pero cuando se dieron a conocer fue con la edición del 7" también autotitulado. En él se recogían los dos primeros temas que dos años después abrirían este LP, y eso les bastó para recibir las loas de buena parte de la crítica especializada. Un adelanto de lo que vendría dos años después, ya que con este Black Pyramid todos, tanto crítica como el público adscrito al stoner/doom se rindieron a sus pies.

Y no es para menos, porque los nueve cortes que aquí se contienen son absolutos clásicos instantáneos, y una verdadera exhibición de como desplegar una obra maestra del rock, del stoner, del doom, o cómo se quiera llamar, en pleno siglo XXI, y sonando frescos y geniales como si en la década de los 70 nos encontráramos. En un momento en el que muchas bandas consideran que para hacer doom hay que abrazar el minimalismo sonoro más exasperante, Black Pyramid dieron un golpe en la mesa, y demostraron que las raíces son los riffs de Black Sabbath, por supuesto, pero a la vez que las huestes de Tony Iommi, en aquella época también convivieron grandes bandas de rock y psicodelía, y es ese legado el que estos norteamericanos reivindican con la misma pasión. Para que os hagáis una idea, en este álbum vamos a encontrar todos los aciertos del sonido de Black Sabbath pero ninguno de sus fallos, ecos de bandas doom como Sleep, instrumentales en la línea de los Om de Al Cisneros, y psicodelia al estilo de Spirit Caravan. Y no exagero si digo que en muchos momentos superan todas estas referencias, porque de algún arcano modo el trio es capaz de clavar unos temas simplemente perfectos, brillantes, mágicos. También estoy convencido que los amantes de Kyuss encontraran elementos para disfrutar como bellacos con los sonidos que despliega la guitarra de Andy Beresky, y la contundencia monolítica de sus riffs enganchará sin problemas a los adscritos al sludge de, pongamos un ejemplo, Bongzilla o Weedeater. Vamos, que tal es la grandeza de estos temas que cualquier amante del rock, en su concepción más amplia, lo flipará en colores. Paso de diseccionar temas, porque todos son perfectos. Y las obras maestras no se diseccionan, se viven. Preparaos para recibir un catálogo de riffs de los que ya no quedan!

Clásico instantáneo, sin más. La piel de gallina pensando en que esto es un debut, y babeando por lo que aún nos tienen que ofrecer estos tres geniecillos.