Ecos de una ciudad sumergida.

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miércoles, 19 de octubre de 2011

SÓLSTAFIR - Svartir Sandar (2011)



Ya tenemos entre nosotros otro de los discos más esperados de 2011, al menos para un primigenio servidor. No es para menos, pues considero a Sólstafir una de las bandas más talentosas y especiales del panorama musical actual. Y digo lo de musical, sin entrar en etiquetas, porque hace tiempo que el cuarteto islandés dinamitó cualquier intento de encorsetar su propuesta dentro de un género concreto. Desde que comenzaran su andadura allá por 1995 moviéndose a través de un sonido muy deudor del black metal, muchos han sido los cambios que éste ha ido sufriendo hasta llegar a un punto en el que la banda tan sólo puede compararse consigo misma, una hazaña al alcance de pocas formaciones. Con Masterpiece OfBitterness (2005) ya demostraron que la nueva senda emprendida, más afín al universo post y el progresivo, era todo un acierto amén de la elección correcta a través de la cual desarrollar todo el talento del cuarteto. Su tercer largo, Kold (2009), además de otro disco soberbio, era la constatación de que no había marcha atrás, tratándose de un trabajo que profundizaba aún más en esos elementos puramente rock y progresivos, acercándoles más a My Bloody Valentine o sus compatriotas Sigur Rós que a cualquier banda metálica, a excepción de Neurosis o Cult Of Luna. A pesar de lo poco prolífico de la formación (4 discos en 16 años), tan sólo hemos tenido que esperar dos para poder disfrutar de otra nueva obra de orfebrería de estos voceros del invierno islandés. Y si esto no fuera poco, encima es un doble disco, con dos cojones.


De nuevo estamos ante un disco al que es muy difícil describir con palabras o circunscribir dentro de géneros concretos, ni siquiera dentro de una amalgama de ellos. Con Sólstafir no funciona así, y Svartir Sandar no iba a ser una excepción. Y es que sorprendentemente han vuelto a dar otro giro a su sonido, sólo que éste se percibe más en el plano sensorial que en el racional. Sí, éste es un álbum mucho más experimental que cualquier otro que hayan parido, pero siguen siendo ellos. Continúan mostrándose intratables cuando se mueven en esos terrenos de heladora épica emocional, pero parecen una formación diferente. ¿Contradictorio? Pues sí, pero como decía Hegel, el Universo es unidad y lucha de contrarios. Exactamente eso es lo que encontramos en Svartir Sandar, un Universo propio lleno de elementos que se enfrentan, colisionan con una fiereza aterradora, pero dando como resultado un todo cohesionado, infinito y único. Siguen maravillando los islandeses por su manera de evocar galaxias a través del minimalismo más austero, algo que les emparenta con Burzum, aunque las similitudes acaben ahí, ya que las herramientas utilizadas para tal fin discurren por caminos muy diferentes. Sin embargo, no es el ascetismo sonoro la única arma en el arsenal de Sólstafir, algo que se comprueba fácilmente a través del monumental metraje de su nuevo álbum. Una hora y veinte a través de la cual asistiremos a arrebatos de furia desgarrada a cargo de ese sifón emocional que responde al nombre de Aðalbjörn Tryggvason, momentos de vulnerable intimismo reminiscente de los mejores My Bloody Valentine, pasajes de infinitas progresiones que a buen seguro fascinarán a más de un miembro de Neurosis o riffs muy cercanos al rock independiente. Pero si de similitudes hablamos, la más evidente (aunque ya digo que es meramente orientativo) es la que les acerca a sus compatriotas Sigur Rós. No tanto por la propuesta músical, aunque hay puntos de unión, sino por esos trazos sonoros que pintan un cuadro de vastas y preciosas extensiones heladas capaces de calarte el alma, y al mismo tiempo interrumpidas ocasionalmente por convulsas erupciones de fuego abrasador. Como si su intención fuera describir Islandia con notas musicales, Sólstafir deviene en Svartir Sandar en toda una fuerza elemental de la Naturaleza, aparentemente anárquica y destructora, pero que al posarse las cenizas deja a la vista el paisaje más fértil y exuberante imaginable. Imposible que no se le ericen a uno los pelos del cuerpo con la épica arrebatadora de Fjara (la hubieran firmado los mismísimos Radiohead), con el arranque electrizante de  Þín Orð (un corte muy cercano al post-metal) o el clímax rockero del tremendo tema final, Djákninn. He oído ciertas críticas respecto al segundo disco que compone Svartir Sandar y el exceso de metraje que supone. Sinceramente no comparto esas opiniones en absoluto. En mi opinión el metraje es excesivo cuando las composiciones no dan la talla. Os aseguro que no es el caso. Y es que hablamos de que en esa segunda vuelta se incluyen joyas como la mencionada Djákninn o Svartir Sandar, en la que el cuarteto vuelve a retorcer la atmósfera heladora del black metal llevándola a su terreno de manera magistral. Yo al menos no querría perderme por nada del mundo esa faceta exploratoria y arriesgada de Sólstafir. Porque cada disco de los islandeses es una invitación a imaginar, a dejarse seducir por visiones nuevas y sugerentes, dejando a un lado ideas preconcebidas, prisas o prejuicios. Si eres capaz de hacerlo, Sólstafir serán tu banda de cabecera para siempre. Y serás feliz, muy feliz. Resumiendo, estamos ante otra obra maestra de incalculable (e inclasificable) valor, a cargo de una banda que tan sólo por su personalidad y autenticidad debería ser declarada patrimonio de la UNESCO.


Svartir Sandar es el mejor disco de rock del año, aunque en realidad habría que inventar una liga nueva para que hiciera justicia a la carrera de una banda que va camino de convertirse en leyenda. Yo ya estoy tallando un altar para ellos en mi habitación...

NOTA: FUCKING CLASSIC (+10/10)

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Pasote!!!!!!!!

Anónimo dijo...

No puedo estar mas de acuerdo, Sólstafir es una gran banda y con Svartir Sandar lo han vuelto a demostrar, un álbum perfecto, no puedo dejar de escucharlo.

Kvaser dijo...

Bajando a ver qué tal, Kold es un discazo que dejó la vara muy alta.

J.M.B. dijo...

Tomo nota! No los conocía de nada, el otro día lo vi en una web de descargas y no me llamo demasiado la atención pero tras leer tu post, esa opinión ha cambiado totalmente.

Saludos

Machi dijo...

Igual, me parece que Solstafir es una bandota, sus anteriores 2 trabajos, tanto el Kold como el Masterpiece of Bitterness, me gustaron mucho. Ahora a esperar que me llegue este Svartir Sandar.

Buen review!!

Cthulhu dijo...

Kvaser: Kold es tremendo, al igual que Masterpiece Of Bitterness. Svartir Sandar no se baja del carro de la excelencia, pero hasta cierto punto supone la depuración de todo lo apuntado en aquellos álbumes. Mejor? No lo sé. Los tres me parecen obras maestras incontestables.

J.M.B:su propuesta es personalísima y ecléctica, pero creo que tiene un poder de seducción irresistible. Ya me contarás, que me interesa la opinión de alguien no ganado para la causa islandesa desde el principio!!

Machi: pues si te gustaron los anteriores, con este vas a tener una trilogía que ni la del Anillo!!!

Kvaser dijo...

Ahora que lo escuché hartos días puedo decir que sí, que es un ENORME disco. Va fijo a los mejores del año.

Machi dijo...

Corroboro, es un gigante disco, sencillo sentimiento hecho música

Israel Rojas dijo...

Excelente artículo a la altura de esta enorme banda. Te volaste la barda, me tomaré la libertad de compartir tu artículo. Te seguiré leyendo. Sólstafir para hoy para mañana. Larga vida.