Ecos de una ciudad sumergida.

Sonidos procedentes de otros planos. Gritos reverberando en frecuencias superpuestas. Ritmos en honor a estrellas moribundas. Mantras enloquecidos desde abismos insondables. Carcajadas cayendo a plomo como lluvia sobre la tapa de un podrido ataúd. Melodías para una muerte frenética. Música para el fin de los tiempos.

Translator / traducteur / übersetzer / traduttore...

jueves 2 de febrero de 2012

THE KILIMANJARO DARKJAZZ ENSEMBLE - From The Stairwell (2011)



Hoy os propongo una experiencia nueva, a ver qué os parece. Probemos a cambiar radicalmente de tercio y sumergirnos en sonoridades inéditas hasta la fecha en mi humilde morada. Aunque la línea del blog está más o menos clara, un servidor es amante de un abanico estilístico más amplio del que refleja ECOS DE R'LYEH, y veo una tontería hacer un ejercicio de autocensura dentro de un espacio creado para dar rienda suelta a mis pasiones musicales. Por ello voy a hablar de una banda que en el poco tiempo que hace que les conozco (4 añitos) ya se encuentran entre mis grupos de cabecera. Y ya veréis que si les dais la oportunidad, descubriréis que aunque desde otras coordenadas de acercamiento, The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble manejan una propuesta más oscura y seductora que muchas de las bandas metálicas que juegan en la liga de la evocación tenebrosa. Tras ese raro nombre se esconde un sexteto holandés encuadrado dentro de esa etérea etiqueta que es el nu-jazz, cajón de sastre en el que se mete a toda banda que se salga de las ya de por sí laxas fronteras del género. La banda se forma en el año 2000 en torno a dos jóvenes genios multiinstrumentistas matriculados en la Utrech School Of Arts, y obsesionados con el cine de terror y sus ambientaciones. Jason Köhnen (también conocido como Bong-Ra en sus labores de DJ y terrorista sonoro; upright, bajo y piano) y Gideon Kiers (secuenciador, beats, batería) deciden completar la formación con Sarah Anderson (violín), Hilary Jeffrey (trombón, osciladores, rhodes), Eelco Bosman (guitara), Nina Hitz (chelo) y la más reciente incorporación, Charlotte Cegarra (voz, piano, xilofón, flauta y FX), con la intención de crear bandas sonoras para películas de terror imaginarias. En el año 2006 debutan con un album autotitulado, donde ya dejan anonadados al personal con una propuesta que fusionaba el jazz oscuro deudor del cine negro con el trip-hop, la electrónica y la experimentación, siendo sus mayores referentes los gigantescos Bohren & Der Club Of Gore. Sin el apoyo de ninguna gran discográfica ni medio de comunicación, TKDE comienzan a crecer gracias al boca a boca de los internautas fascinados por sus encantos, que los elevan casi a la categoría de culto y que explotan de placer cuando tres años después se edita el fantástico Here Be Dragons (2009), mucho mejor que el debut y una nueva vuelta de tuerca a su experimentación. Convertidos en referentes dentro del underground, el año pasado volvieron a la carga para reafirmar su condición con From The Stairwell, su mejor trabajo hasta la fecha y la banda sonora perfecta para una peli de terror expresionista.



From The Stairwell es una puñetera maravilla, y hará las delicias especialmente de los amantes del buen cine que viajarán entre sus notas a los clásicos del cine negro, del terror lisérgico y del expresionismo de Fritz Lang y Friederich Murnau. Rebajando el protagonismo que la electrónica ostentaba en anteriores ejercicios del sexteto, From The Stairwell deja total libertad a los talentosos músicos que lo componen para que sus instrumentos dialoguen con total libertad y espacio compositivo, pero sin perder de vista el espíritu aventurero y experimentador del que siempre ha hecho gala TKDE. Es complicado, muy complicado, describir con palabras la propuesta encerrada en el álbum, pues estamos más ante un trabajo dirigido a la sensorialidad y capacidad evocativa del oyente que a su raciocinio, que se verá completamente eclipsado durante la hora larga de metraje del disco. Incluso los parajes oníricos que invoca la banda se mueven entre capas de contradicción dialéctica, sonoridades encontradas que combaten a muerte y se destruyen dando como resultado de la refriega un ente superior, incogniscible y de una belleza irresistiblemente cautivadora. From The Stairwell es la celebración del amor entre impresionismo y expresionismo, la charla animada entre la calidez y la soledad gélida, entre las melodías embriagadoras y los incómodos estragos de las notas disonantes. From The Stairwell son las sombras de nuestro periplo vital, nuestras bajezas, pero al mismo tiempo nuestros talentos desbordados y nuestra capacidad para ser más grandes que la vida misma, de elevarnos sobre la materia y sus anclajes mundanos huyendo libres a lomos de nuestra imaginación sin límites. Con una versatilidad infinita, el álbum es capaz de seducirnos con maravillas de belleza comedida como las jazzísticas White Eyes o All Is One (década de los 50 en todo su esplendor), maravillarnos con la soberbia clase y la intriga de Giallo o someternos a incómodas travesías de la mano del noise y el ambient oscuro de Cocaine o Past Midnight. Si esto no nos es suficiente, de regalo nos escupen esa genialidad que trota a ritmo de trip-hop y que responde al nombre de Cotard Delusion. Y a pesar de sus infinitos tentáculos From The Stairwell supone una escucha tremendamente compacta y coherente, una orgía sensorial y una invitación al escapismo que se refugia en los inalcanzables senderos del subconsciente para desembocar en el corazón del mismísimo Universo, que no es otro que el nuestro.


Grandioso, evocador y terriblemente bello. Hasta aquí las palabras, porque un trabajo como este está hecho para ser descrito con los latidos del corazón y las pulsiones de nuestros deseos más ocultos. De obligada escucha para todo aquel que se jacte de tener alma.


NOTA: 9,25/10


jueves 26 de enero de 2012

PLUTONIUM - Devilmentertainment Non-Stop (2011)


Quien diga que corren malos tiempos para la música o es ciego o confunde el cadáver putrefacto de la industria con el estado de salud de un arte que, al menos en lo que toca al metal underground, no podría gozar de unas constantes vitales más plenas y vigorosas. Un claro ejemplo de ello es el reciente disco de Nahrayan o esta maravilla que me llegó hace unos días a mi cubil de ignominiosa perdición. Plutonium es una banda sueca nacida en 2003 para dar forma a las inquietudes creativas de J.Carlsson. En 2004 editan la demo Wind Of Change, que les abre las puertas para fichar por la ahora extinta Khaoz Star Records y sacar su LP de debut One Size Fits All. Diferencias entre los miembros de Plutonium hacen que J. Carlsson continúe la travesía en solitario, y sin que ello suponga ningún freno a los planes de futuro de la banda, comienza a componer nuevo material para su siguiente LP. Devilentertainment Non-Stop queda grabado en 2009, pero diferentes problemas con varios sellos hacen que su edición se demore, hasta que en 2011 J.Carlsson decide sacarlo de manera autoeditada. Toda una bendición, porque de lo contrario se nos habría privado de un álbum realmente sorprendente.



Y es que aunque su Black Metal Industrial a priori no inventa la rueda, al mismo tiempo juega sus cartas de tal forma que acaba conformando una mano ganadora y muy especial. Uno de los grandes triunfos del álbum es la grandiosa utilización de la electrónica, omnipresente durante los 9 temas que lo conforman y que operan tanto de catalizadores de la rítmica industrial como de genial apoyo a unos pasajes atmosféricos realmente evocadores. Si a ello le sumamos unas guitarras repletas de efectos y cuyas frecuencias van desde el sonido más crujiente a la distorsión pasando por los característicos calambrazos blackers, pues nos encontramos con que Devilmentertainment Non-Stop es una de las obras más versátiles que un servidor haya escuchado en todo 2011 en lo que a metal extremo se refiere. Y es que muy pocas bandas hoy día pueden comprimir en una misma propuesta misiles de black metal tradicional como la inicial A Tribute To The Tools Of The Cosmic Abortionist, cortes de oscuras ambientaciones como Peace Keeper y Dedt Döda Exemplets Makt o recordar a los mejores Satyricon en la muy black'n roll The Misery King. Todo ello sin mencionar todavía los verdaderos puntos álgidos del disco a opinión de un humilde servidor, como el corte que da título al álbum. Una puñetera maravilla que obra una alquimia fascinante entre la frialdad eléctrica del black metal, la electrónica más machacona y unas voces que llegan a transitar la guturalidad del death para devenir en una puñetera incitación a dejarte las cervicales en su escucha. Zero Swarm es otro tema que alcanza la excelencia, merced a un comienzo que coquetea con sonoridades sinfónicas como preámbulo a una patada en la boca en forma de auténtico hit malsano. Y para cerrar, los casi 8 minutos de la tremenda Hell Is All Around, toda una síntesis de las virtudes de J.Carlsson en forma de desquiciada mixtura de brutalidad, épica y enfermizas ambientaciones. Bajada de telón perfecta para un disco espectacular, original y arriesgado.




Enorme sorpresa, diría que de las mayores que han explotado en 2011. Y no tanto por el desconocimiento de la banda sino por una propuesta que combina una variedad de ideas abrumadora con la redondez nacida del talento compositivo. Muy grande!

NOTA: 8,75/10

INFORMACIÓN/CONTACTO/COMPRA DEL CD:

lunes 23 de enero de 2012

SLINT - Spiderland (1991)


Aunque 2012 no podía haber empezado peor, con negros nubarrones de censura oscureciendo la red y los internautas en pie de guerra, un servidor regresa aportando su granito de arena para intentar que algún rayo de luz atraviese el cielo encapotado. Y a través de esta plataforma que es Ecos de R'Lyeh lo haré inaugurando una nueva sección: REBOBINANDO... En ella comentaré esos discos que han entrado en la categoría de "clásicos", intentando no caer en las obviedades y sacar a la luz trabajos no tan conocidos pero en mi opinión igual de importantes que los grandes nombres que aparecen en la mayoría de publicaciones. En última instancia me dejaré llevar por mis instintos, como generalmente suelo hacer, y esperar que conecten con los de los que visitáis mi humilde morada. Si despierto vuestra nostalgia, genial, y si sirve para que descubráis bandas de las que no teníais conocimiento, pues mucho mejor. Bienvenidos a esta pequeña máquina del tiempo.



Corría 1991... Slint ya había avisado de sus intenciones con el irregular Tweez dos años antes, un disco producido por Steve Albini y que aunque adolecía de claridad de ideas y cohesión, apuntaba el carácter rompedor de una banda que no estaba hecha para amoldarse a ninguna etiqueta. Provenientes de las cenizas de Squirrel Bait, banda crucial en el devenir del post-hardcore (y de los que seguro hablaré en esta sección otro día), el cuarteto de Kentucky compensaba su edad (eran estudiantes todavía) con una visión de la música que aún a día de hoy, 21 años después, sigue sonando rompedora y visionaria. La grabación de Spiderland no contó con Steve Albini como productor (para la ocasión eligieron a Brian Paulson, amigo de Albini y que posteriormente produciría a bandas como Wilco, Dinosaur Jr. o Beck), pero sí como un defensor acérrimo de un trabajo que en su día recibió críticas negativas fruto de la incomprensión más absoluta, aunque habría que decir que en general Spiderland pasó desapercibido en un año espectacular en el que los focos apuntaban hacia el Black Album de Metallica, los faraónicos Use Your Illusion de Guns'n Roses, el Blood Sugar Sex Magic de Red Hot Chili Peppers o la explosión del grunge con trabajos como Nevermind, Ten o Badmotorfinger. No se equivocaba Albini, porque con el paso del tiempo, aunque Spiderland no haya gozado del éxito de los discos anteriormente citados, sí supuso la primera piedra en un género aún por nacer, el post-rock, y uno de los discos más influyentes de la década de los 90.


Eso sí, si estás esperando un trabajo de luminosas evocaciones y sensaciones cinematográficas, de grandilocuencia, te vas a llevar toda una sorpresa, y no de las agradables. Porque Spiderland no va en la línea de los posteriores desarrolladores del género, compuesto por músicos de refinada técnica y elegancia, sino que es una criatura primaria, oscura y, por momentos, violenta. Podría decirse que el cuarteto es más el padre filosófico de la criatura que el biológico. Demostraron que se podía ir más allá, que no era necesario aferrarse a los esquemas preestablecidos, y que eso de que todo estaba inventado era el recurso de los cobardes o los poco dotados. En lo estrictamente musical Slint ocupaban un lugar a medio camino entre el post-hardcore de Fugazi (que ese año publicaba el genial y también incomprendido Steady Diet For Nothing) y un rock progresivo tremendamente personal y vanguardista que hacía del ascetismo su mayor seña de identidad. Imagínate a Pink Floyd desprovistos de grandilocuencia, de su clase y su técnica y obligados a convertirse en una bestia movida por los instintos de sus entrañas, y te harás una idea de por dónde van los tiros. Spiderland era una obra arisca, incómoda y oscura, pero que golpeaba en el estómago con una fuerza incomparable, agarrando el alma del oyente y hundiéndola en un océano infinito, si, pero de brea. Obviando cualquier regla mínima de composición, el álbum es un maelstrom de ritmos primarios, casi desnudos, llenos de susurros, distorsión y aparentes viajes a ninguna parte, pero que cuando nos olvidamos de la razón, respiramos y nos abandonamos a nuestras sensaciones más descarnadas, deviene en una experiencia única, transgresora y que hace gala de una belleza que aunque grotesca y golpeada, pone los pelos de punta. La tensión entre los miebros de la banda (se dice que alguno de ellos acabó en el psiquiátrico para recuperarse del proceso de composición) llegó a unos niveles tan altos que se grabaron a fuego en Spiderland, imprimiéndole una sensación de calma tensa, de violencia a punto de desatarse muy palpable a lo largo de los 6 cortes que lo componían. Por eso no fue de extrañar que al poco de grabar el álbum, y como ocurrió con Squirrel Bait, la banda decidiera separarse, encarnando a la perfección esa visión de la evolución y el cambio como un proceso violento, desgarrador y convulso capaz de consumir las energías mas poderosas.


Spiderland fue una explosión y un nacimiento, un callejón sin salida y una profecía, una tormenta que vaticinaba mil días soleados. Todo un logro para algo que fue grabado en cuatro días, y que años más tarde provocaría reverencias entre discípulos como Mogwai, Isis o Tortoise. Termino citando la valoración más visceral que en su día hizo Albini en la revista Melody Maker: "Ten fucking stars". Pues eso.

viernes 20 de enero de 2012

CIERRAN MEGAUPLOAD: Cthulhu está muy, pero que muy enfadado.

He colgado mi opinión al respecto en El Desván de Cthulhu, mi otro blog y el gran afectado puesto que todo lo colgado allí estaba en ese servidor. No es muy largo, y a quien le interese saber lo que pienso, pues puede ojearlo. A quien no le interese, pues informo que todos los archivos están ya subiéndose y los iré colgando en cuanto se completen. Un indignado saludo!



martes 17 de enero de 2012

MOKSHA - Sang De Roure (2011)


Tal como se lo había prometido al gran Alexcore, que Satanás me lo cuide bien, aquí va mi reseña de este arma de destrucción masiva surgida de los más bajos fondos de Sant Celoni (en los Països Catalans, para los que no vivís en el Estado español o estudiáis la LOGSE). Sexto trabajo ya de una de las bandas más grandes e injustamente ignoradas del panorama metálico estatal. Un hecho que por lo leído en las entrevistas no les podía importar menos a Funu (voz), Ivan Ruiz (guitarra, voz), Dani Bude (bajo) y Narcís Prat (batería), contentos por seguir destruyendo cerebelos con su death'n roll salvaje, pasarlo en grande y haber podido compartir tablas con gigantes de la talla de Converge, Napalm Death, Cult Of Luna, Entombed o Dying Fetus. Si no los conocías, corre ahora mismo a por su discografía, porque LP's de la talla de su descomunal debut Antaryâmin (2002), The Five Leafs Of Oblivion (2003) o Moksha (2008) no los vas a encontrar en ninguna banda foránea de leñadores tatuados. Y por supuesto abraza el músculo poderoso de Sang De Roure, en mi opinión su mejor trabajo hasta la fecha y uno de los mejores trabajos metálicos de 2011, otro álbum que de haber tenido tiempo para catarlo en toda su plenitud, hubiera podido entrar en mi Top 25 ( que habría tenido que ser un Top 30 por lo menos,jajajaja).


Porque los 10 misiles termonucleares que componen este disco conforman uno de los ataques terroristas más devastadores del recién fenecido año 2011. Dando una vuelta de sonido (bastante lógica y acertada, por cierto) a su death'n roll gordo y poderoso, los catalanes le han imbuido de una velocidad y bestialidad que les acerca más a formaciones como Converge y Napalm Death que a Entombed. Tal ha sido la dimensión de esta nueva declaración de principios que Sang De Roure podría perfectamente ser calificado como un disco de crust o sludge, incluso del hardcore más bestia (léase propuestas en la línea de angelitos como Integrity), aunque la robustez de los riffs y ciertas líneas sonoras sigan señalando las raíces del cuarteto. Como os imaginaréis no estamos ante un trabajo en el que se impongan los matices; ésto es granito puro y duro, cemento compactado para resistir el ataque de cien naciones imperialistas, odio tan sólido que se siente dolorosamente físico. Eso sí, por debajo de una propuesta aparentemente simplista se esconden una pericia y despliegue técnico no al alcance de cualquier aspirante a quebrantahuesos. Pégale una escucha a esputos como Cavalgant A La Corda Fluixa o El Sot e intenta ejecutarlos en casa, y me cuentas. Precisamente ese es uno de los grandes aciertos de Sang De Roure, conseguir que sus complicadas ejecuciones suenen como una pared de ladrillos al encuentro de tu cara, algo de lo que saben mucho los ya citados Converge y que Moksha ejercitan con una naturalidad pasmosa. No contentos con el sobresaliente el cuarteto ha ido un paso más allá en busca de la excelencia, cabalgando a lomos de auténticos hits como L'Antidot, mi tema preferido del disco y que es lo más parecido a ser sodomizado por un hipopótamo hasta el ojete de Viagra, cortesía de un Funu cuya voz sigue sonando como la de un troll de las cavernas enfadado y con la garganta rasposa por mil porros. Sodomía inclemente que en cortes como Esgarriat o Corre I Caure I Caure I Recaure encima se revisten de melodías, susurros de amor en tu cogote en mitad de una vejación carcelaria. Poco más puedo añadirle a un disco soberbio, con un sonido espectacular cortesía de Santi y Victor García de los estudios Ultramarinos, y que me hacen replantearme una posible visita a Sant Celoni, paraje que desde ahora hace aflorar en mi mente la peligrosidad de las calles de Brooklyn mezclada con la opresiva atmósfera de los pantanos de Nueva Orleans. 


Otra victoria aplastante para Moksha y aunque sigamos siendo cuatro los adoradores de su maligno culto, tened bien seguro que defenderemos con fanatismo malsano hasta el último de sus riffs ciclópeos. De nuevo las fronteras estatales se les quedan pequeñas al cuarteto, porque Sang De Roure es sin duda uno de los mejores discos de metal internacional de 2011. A sus pies.

NOTA: 9,5/10



MOKSHA - ESGARRIAT from WAAAU.TV on Vimeo.

domingo 15 de enero de 2012

AZARATH - Blasphemer's Malediction (2011)


Domingos, días grises asociados a dolores de cabeza y postraciones en el sofá, consumiendo el tiempo entre la insulsa programación televisiva e inútiles ejercicios de memoria intentando recordar lo acontecido la noche anterior. Para ayudar un poquito en hacer más insufribles los efectos de la resaca, vuestro buen amigo Cthulhu (siempre velando por vuestro bienestar) os trae hoy uno de los ejercicios metálicos más grandiosos del pasado año 2011. Un disco que no entró en mi Top 25 porque lo descubrí demasiado tarde como para que me diera tiempo a desgranar en mi cabeza todas sus inmundas virtudes. Me hace especial ilusión reseñar este álbum porque considero a Azarath una de las bandas más injustamente ignoradas dentro de la escena death metalera. Es muy duro ser polaco y vivir a la sombra de unos titanes como Behemoth, a pesar de llevar desde 1998 pariendo auténticas obras de destrucción auditiva. Sin copar tantas portadas como sus compatriotas, hay que dejar bien claro que trabajos como Demon Seed (2001), Infernal Blasting (2003) o Diabolic Impious Devil (2006) no tienen absolutamente nada que desmerecer al lado de álbumes del renombre de Zos Zia Cultus o Satanica. Si compartes conmigo la idea de que tras Demigod nuestros amigos de Behemoth dejaron a un lado su bestialidad desmedida (aunque su actual propuesta es más que disfrutable, ojo) y echas de menos los buenos viejos tiempos en los que seccionaban cabezas con un blackenead death metal de otro plano material, prepárate para gozar como un hereje nauseabundo, porque Blasphemer's Malediction es precisamente lo que ofrece, cortesía de este cuarteto en el que milita el batería de los citados Behemoth, el gran Inferno.


Es difícil escribir sobre la grandeza de este disco, principalmente porque se antoja muy complicado estarse quieto y teclear cuando todas las impías notas de Blasphemer's Malediction me incitan a hacer headbanging salvaje e intentar imitar con patéticos resultados la abrumadora exhibición de salvajismo de Inferno aporreando los parches. Estamos ante un trabajo que no te va a brindar ni un solo segundo de respiro, y que con la quinta siempre metida pasará sobre tu patético cuerpo como toda una brigada de demolición hasta el culo de anfetaminas y anabolizantes. Los riffs asesinos cortesía de Necrosodom y Bart son de una precisión y contundencia demoledoras, reminiscentes de los mejores Morbid Angel pero beneficiados de una producción moderna que los dota de una pegada para la que no hay defensa posible, y que son lo más cercano a ser diseccionado vivo por el mejor cirujano del mundo. Con machetes roñosos por herramientas. La batería de Inferno nos retrotrae a la época gloriosa de Behemoth, y la absoluta bestialidad asesina que despliegan sus constantes blast-beats y aporreos frenéticos pueden echar abajo las vigas maestras de tu bloque de viviendas sin despeinarse. Es un puto placer tenerle de vuelta con su hiperactividad homicida, siendo uno de los grandes triunfadores de un álbum lleno de victorias aplastantes. Si a todo ello le sumamos los innombrables alaridos blasfemos de Necrosodom, que alcanzan cotas de verdadera invocación maléfica en cortes como Under The Will Of The Lord, pues tenemos un cóctel perfecto con el que acudir al próximo bautizo de un familiar. La compenetración y técnica ultramundana del disco juegan en una sóla dirección, doblegarte por el puro efecto de la brutalidad más directa, mientras que una vez recuperado del primer embate comenzarás a caer seducido por los múltiples matices que se esconden tras la primera oleada de dolor. Un gran ejemplo de ello es la tremebunda Behold The Satan's Sword, que tras un comienzo demoledor, inmisericorde y cruel, acaba mostrando unas melodías de guitarra que evocan el folklore musical de Oriente Medio y te harán sentir la ira de desconocidos dioses perdidos en la memoria de nuestra civilización. Cortes como Crushing Hammer Of The Antichrist (los títulos de las canciones no tienen desperdicio!) y su colección de solos de otro planeta es lo más parecido a una estampida de gorilas con navajas en vez de manos, y para esa altura del álbum ya serás un siervo más del culto de Azarath. No contentos con todo esto el cuarteto polaco introduce toda una serie de guiños a otros subgéneros, como el marchar poderoso y muy death'n roll de la mastodóntica Harvester Of Flames o la grandiosa Supreme Reign Of Tiamat, que haría cagarse de miedo a los mismísimos Melechesh ante la verdadera visión de la monstruosa diosa babilónica. Sinceramente no puedo ponerle ninguna pega a un disco espectacular, bestia y cruel como es Blasphemer's Malediction, uno de los mejores álbumes de death metal de 2011, y que espero que ayude a mejorar el estatus de una banda que por calidad siempre ha jugado en la liga de los grandes.


El entorchado asesino de Behemoth tiene nuevos paladines en las manos de este infame cuarteto polaco, que con Blasphemer's Malediction se han cascado una obra demoledora del mejor blackenead death metal que puedas echarte a la cara. Mis cuernos y pentáculos están ya a su entera disposición.

NOTA: 9,75/10


viernes 13 de enero de 2012

Desván de Cthulhu: JOY DIVISION de Grant Gee (2007)


Aunque mi blog de variedades no se centra en la música, su apartado de documentales si lo está (al menos de momento), por lo que me parece interesante informar en ECOS DE R´LYEH cuando subo un trabajo que toque este campo. El último que he subido ha sido el maravilloso documental de Grant Gee sobre la historia de los esenciales Joy Division. Y para quien le interese, con anterioridad he subido otros como American Hardcore, Get Thrashed o Instrument (Fugazi). Espero que os sea de utilidad!

Un saludo primigenio!