Ecos de una ciudad sumergida.

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miércoles, 26 de septiembre de 2012

SKANSKA MORD - Paths To Charon (2012)



Puedes escuchar el disco a través de MusicMP3. PINCHA AQUÍ.

Desistiendo de intentar explicarme la excelencia de la inagotable cantera sueca voy a centrarme en presentaros la nueva aportación que el país nórdico nos brinda a los amantes del rock con mayúsculas, en la forma del segundo largo de Skanska Mord. El quinteto de Örkelljunga nace en 2006 de las cenizas de dos grandes bandas como eran Half Man y Mothercake, debutando en 2010 con The Last Supper dentro de las filas del insigne sello estadounidense Small Stone Recordings, hogar de formaciones como Wo Fat, Sasquatch, Sons Of Otis, Five Horse Johnson o Greenleaf. Siendo aquel un trabajo notable es cierto que también se le podían achacar guiños al rock más mainstream que eran innecesarios en una propuesta anclada en líneas generales en la tradición más setentera. Dos años después regresan con Paths To Charon (2012, Small Stone Recordings) dispuestos a cerrar bocas y no dejar espacio a crítica alguna.



Y vaya si lo han hecho... Aupándose en las mejores virtudes que exhibía The Last Supper (la recuperación del sonido 60's y 70's) y dotando al conjunto de un empaque y gordura propios de los tiempos que corren Skanska Mord han facturado un disco simplemente espectacular, capaz de conjugar gancho, contundencia e imaginería progresiva de cinco estrellas. Obviando los archiconocidos referentes clásicos (por aquí pasan ecos de Black Sabbath, Pink Floyd, Cream, Deep Purple o Mountain) y acercándonos a nuestros tiempos, podríamos decir que Paths To Charon contiene la pegada de Spiritual Beggars, la irresistible magia rockera de Siena Root y una oscuridad seductora reminiscente de Soundgarden, especialmente en la maravillosa voz de Petter Englund. Con un comienzo como el perpetrado por Dark Caves Of Our Mind ya te queda claro que estos tíos van a ganar desde el principio, y desde el primer derechazo que supone esa erupción guitarrera a la entrada estelar de la voz de Englund todo discurre por la senda de la victoria aplastante. Si el segundo asalto con Addicts viene de la mano de un dueto vocal repleto de soul entre el guitarrista y la diosa Ann-Sophie Hoyles (cantante de Spiders, banda compuesta por ex-miembros de Witchcraft y Graveyard que también van camino de petarlo a lo grande este año) la cosa ya es para ponerse muy serios. Y la orgía no termina aquí, porque A Black Day nos recuerda a los Soundgarden pletóricos que nos rompieron el culo con Superunknown de la mano de un blues oscurísimo donde hay que resaltar la exquisita aportación que a los teclados hace el productor Martin Ekelund. La gama cromática que manejan los suecos continúa en Lord Of Space And Time, con un comienzo cabalgando a lomos de un riff ganador (que no pare el legado de Mountain nunca...) abrazado a un estribillo que hubieran firmado los mismísimos The Black Crowes y que deviene en su segunda parte en un denso viaje de peyote en la línea de unos Pink Floyd convertidos al lado oscuro de la fuerza. ¡No se puede medir más, y a mitad de disco! La magia no para en la muy hard rockera y sureña The Flood, sonando de nuevo como unos The Black Crowes con esteroides y donde todo el poderío recae en la poderosa voz de Englund. Llegados a este punto y reconociendo las fuentes de nutrición creativa del quinteto, es momento de ensalzar la labor del elemento básico de la propuesta de la mayoría de ellas: las guitarras. Y aquí hay que quitarse el sombrero ante el trabajo de Patrik Berglin y Petter Englund, capaces de conseguir la matrícula tanto en las materias de vulcanismo made in Hendrix, síntesis ganadora made in Black Sabbath y libertad hipnótica made in Pink Floyd. Si no te lo crees en menos de 4 minutos te dejarán boquiabiertos con Laggasen, para que te lo pienses dos veces antes de volver a desconfiar de ellos. A partir de ahí surgen las pasiones más sabbathicas, destacando la tremebunda The Ambassadeur con unos coros para caerte de espaldas y una cadencia que coquetea sin miramientos con el heavy doom de más rancio abolengo. El corte final Rising finaliza el disco a lo grande continuando con esta dinámica, otro tema que haría sonreír complacido a Tony Iommi y en el que volvemos a alucinar con la magia que desprenden la pareja de hachas suecos. Una bajada de telón perfecta para uno de los discos de rock más redondos que vayas a escuchar este año.



Paths To Charon nos muestra a unos Skanska Mord que han dado un salto de gigante en sus cualidades compositivas, y toda una exhibición de como mezclar las raíces clásicas con el gancho y el empaque propios de nuestra época. Candidato serio a mejor disco de rock añejo del año junto a los británicos Admiral Sir Cloudesley Shovell.