Ecos de una ciudad sumergida.

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miércoles, 17 de noviembre de 2010

POMBAGIRA - Baron Citadel (2010)



Decidiendo todavía si el reciente Black Masses de Electric Wizard es un gran disco o una decepción (en esas ando...), he decidido decantarme por un álbum con el que no tengo ninguna duda respecto a su grandiosidad. Publicado en Agosto a través del sello underground Withered Hands, Baron Citadel es el tercer trabajo de esta banda británica de doom, que con su tremendo debut de 2008, Crooked Path (disco doble, con dos cojones), ya pusieron a todo el personal sobre aviso. La confirmación vino con su también notable continuación,  Black Axis Abraxas (2009). Inicialmente un trío, Pombagira se presentan actualmente como un dúo formado por Pete Hamilton-Giles (voz, guitarra) y su esposa Carolyn (batería). El nombre del grupo proviene de la deidad afro-brasileña Pomba Gira, protectora de los caídos en desgracia, las prostitutas y, en general, los más débiles y desprotegidos de la sociedad. Una diosa capaz de la mayor de las benevolencias junto con los más aterradores arranques de furia para con todos los cabronazos e impuros de corazón. Además, despliega todo su poder a través del sonido. Por lo tanto, no podría ser más acertado el nombre de una banda que basa su propuesta en una imbatible mixtura de doom, sludge, drone y oscura psicodelia, amén de múltiples referencias a las religiones mal llamadas "oscuras" (¿cuáles no lo son?), especialmente el Vudú.

Llevando a cabo la complicada tarea de superar sus anteriores trabajos , el dúo británico vuelve a sorprender por su capacidad asombrosa para arrancarle a un género tan caústico como el doom la más variada  de las paletas cromáticas, y que uno pueda escuchar un tema que sobrepasa los 20 minutos de duración sin despegar el oído de los auriculares. Y es que Baron Citadel, a través de sus gigantescos cuatro cortes, nos sumergen en más de una hora de doom herético y denso cual fosa séptica rebosante de sacrificios humanos. Echen cuentas. Cuatro monolitos cuya coraza pétrea no es más que una de las diferentes armas con las que esta furiosa deidad se lanza a la batalla. Un punto de partida, si se quiere, a través del cual desplegar su visión personal del género. La principal baza de este trabajo es su intrínseca cualidad hipnótica, una especie de pulso homogéneo que, operando a un nivel subconsciente, nos mantendrá abandonados en un estado de concentrada audición durante todo su metraje. Desechando artificios banales y matices Pombagira consiguen, sin embargo, crear un universo tremendamente rico y evocador, tarea harto difícil cuando uno está adscrito al doom, un género cuyas cualidades suelen recorrer otro tipo de senderos. Como difíciles son también los niveles de densidad que se alcanzan en Baron Citadel sin la utilización de bajo ninguno, lo que habla de la pericia e inventiva del matrimonio en la utilización de toda una suerte de herramientas como pedales, amplis y la manipulación de frecuencias. Algo que me agrada enormemente de esta banda es la manera en que dotan a su monolítica propuesta de un aire dramático, incluso épico, principalmente a través de la voz de Hamilton-Giles, que hace gala de una interpretación en la que además de una fuerza y profundidad sobrehumana, coexiste una pasión muy infrecuente en este tipo de trabajos, y que le puede emparentar con algunos cantantes de post-metal actuales. Esto se hace evidente en los dos primeros temas del álbum, Causeway Charred y Baron Citadel, sendos juggernauts que cabalgan supeditados a la poderosa voz del guitarra. Con tan "sólo" 8 minutos de duración cada uno, suponen el maravilloso calentamiento para lo que ha de venir. Pero no nos equivoquemos, porque la valía de ambos es tremenda, y bien seguro que para muchos, los menos adscritos a los viajes transcorporales, supondrán los puntos álgidos del álbum. Porque la épica condensada, monótona y oscura que supuran no está al alcance de cualquier banda. Mirando de reojo a Electric Wizard, Sleep, Reverend Bizarre e incluso Sunn O))), pero con otro ojo puesto en el dramatismo de Suma, el duo se introduce en su verdadera pasión, la psicodelia de los 60 y 70. Si batimos todos esos ingredientes, y les añadimos un par de hechizos de oscura magia caribeña sazonados con muy mala hostia, estaremos preparados para esa sobredosis de peyote que son Seals Of Grace y Corporeal Altar. Contando entre ambos casi una hora de duración, se trata más bien de una unidad lisérgica pergreñada para arrancar tu alma del cuerpo y transportarla a parajes que tu atrofiada imaginación jamás pensó que existieran, porque hubiera enloquecido de hacerlo. Riffs densos y monolíticos que encierran melodías tras capas de lija hiriente, mantras incomprensibles e hipnóticos moviéndose en oscuros planos oníricos, monotonía rota por estallidos de desaforada pasión dramática, y una sensación de inmersión en arenas movedizas, sin asideros ni apoyos, con tan sólo una maleable presión que aumenta a nuestro alrededor. Todo eso y mucho más que las palabras no pueden explicar son Pombagira, y Baron Citadel es el mejor de sus exponentes.


Otro discazo para un año pletórico. Una extraña gema de maléfico poder e inigualable magnetismo.
PD: si os gusta el álbum, no dudéis en pegarle unas escuchas a los Splits que la banda ha grabado junto a titanes como Jucifer, Eagle Twin, Coffins y The Wounded Kings, porque no tienen desperdicio.

Nota: 9,75/10


5 comentarios:

Javier dijo...

¡Saludos! Da gusto encontrar un blog donde la música se pueda comprar, ¡eso sí es difusión musical! :D
Por cierto, esto a lo mejor te interesa. No es mío pero es que no paro de verte referencias a Lovecraft por todas partes ;)

http://eljovenlovecraft.blogspot.com/

J.M.B. dijo...

Tocaron hace poco en Portu, no pude ir al concierto por cuestiones ajenas a mi. Tienes razón: Baron Citadel es un discazo.

Felicidadez por tu blog, te enlazo en mi blog.

Saludos

Anónimo dijo...

Un consejo: pon los comentarios en la opción ventanita emergente; es más cómodo para todos.

josu dijo...

joooode, pero que discazo!!!! Me ha encantado, ademas supongo que con las escuchas ganará mucho mas.

Anónimo dijo...

este llevo un mesecito escuchandolo, es un discazo de principio a fín, a mi lo que más me impacto la primera escucha a parte de la pesadez, fué la PROFUNDA VOZ...eso si es profundidad...discazo alucinante.