Ecos de una ciudad sumergida.

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domingo, 4 de septiembre de 2011

HILLS - Master Sleeps (2011)



Puede parecer extraño que cuando la mitad de los blogs están al rojo vivo por las filtraciones de lo nuevo de Opeth y Wolves In The Throne Room, un servidor dedique esta reseña al segundo disco de estos semi desconocidos músicos suecos cuyo trabajo apareció a comienzos de año. ¿La razón? Pues hay varias. La primera: ni el álbum de las huestes de Akerfeldt ni el de los norteamericanos son artefactos que se puedan valorar en dos escuchas superficiales. Envidio a todos aquellos que al día siguiente de tener el disco en sus manos son capaces de hacerlo. Yo no, a no ser que tire de generalizaciones vacías y frases hechas, que no lo voy a hacer. La segunda: estoy hasta los tentáculos de cambiar constantemente los planes que tengo para Ecos de R´Lyeh al calor de tal o cual novedad. Paso, ni que fuera un crítico de música (Satán no lo quiera...). La tercera, y más importante: Master Sleeps es un discazo, y tras meses de disfrutar como un enano con él, he decidido que tiene preferencia sobre todo lo demás. Terminadas las explicaciones (que también me las podría haber ahorrado), entro en harina. Hills es un trío oriundo de Göteborg que comenzó su andadura allá por 2006, y cuyos miembros estables son Hanna (batería), Kalle (bajo, guitarra, órgano) y Pelle (guitarra). A esta columna vertebral la banda ha ido añadiendo, sobre todo en directo, a diferentes músicos para enriquecer un sonido que se mueve por los postulados de la psicodelia, el space rock y el krautrock. En 2009 editan su debut epónimo, descartando cualquier tipo de promoción y con una tirada limitada de 300 copias. Las críticas son muy favorables y le edición se agota rápidamente, teniendo que ser reeditada en 2010 por Sulatron Records. Debido a esto aparecen en el radar de Transubstans Records, que los suma a sus impresionantes filas, junto a bandazas como Crystal Caravan, Abramis Brama, Siena Root o The Gravitators. Instalados junto a lo más granado del rock sueco, a principios de año editan Master Sleeps, su segundo álbum de estudio.


Master Sleeps ahonda en la senda iniciada por su debut, puliendo su sonido y dando como resultado un trabajo muy superior a aquel, y en el que la sabia mezcla de influencias deviene en un trabajo precioso, evocador, fluido y (lo más loable) tremendamente adictivo. Durante los 36 minutos que dura el álbum (otra cosa sorprendente tratándose de un disco de psicodelia), os sentiréis atrapados en un fascinante mundo donde el post-rock, el krautrock, el space rock, la psicodelia y el abientalismo oriental son sus paisajes dominantes, entremezclados en una danza realmente hipnótica. Lo más destacado es ese hecho que comentaba, lo adictivo de los seis cortes encerrados en Master Sleeps. Alcanzando la cuadratura del círculo, el trío sueco logra compaginar la evocación y expansión inseparables a la psicodelia con unas melodías que se te graban a fuego en el cerebro, logrando que pinches frenéticamente el álbum una y otra vez. Las influencias del krautrock alemán están muy presentes en todos los temas, destacando el inicial Rise Again, armado a base de unas estructuras repetitivas y que me recuerda mucho a la propuesta de los también interesantes Moon Duo. En líneas generales podríamos decir que estamos ante un álbum que degustarán con alegría tanto fans de la Velvet Underground como los hippies más lisérgicos, algo nada fácil de conseguir, todo sea dicho. Bring Me Sand es una puñetera pasada, a cuya base percutiva de esquema repetitivo se van sumando diversas capas de guitarras de sonoridades orientales, dando lugar a uno de los temas más bellos que he escuchado este año. Como si nuestros Toundra se hubieran pegado un viaje de ácido en el lejano oriente. Claras Vaggvisa hace hincapié en un ambientalismo donde el principal protagonista es el órgano, que nos hace de guía, de rayo de luz en un corte que invita a perdernos en la oscuridad tras nuestros párpados cerrados, en esa quietud inconfundible de los que consiguen acallar todos los ruidos de su cabeza. The Vessel es otro de los temazos de Master Sleeps, y donde descubrimos que además de escuchar a Hawkwind, estos tíos han mamado también mucho punk. Una pasada de canción que con pasmosa facilidad hace copular al space rock, el punk y el orientalismo, en un corte que destila talento por los cuatro costados. Master Sleeps, la canción más larga del disco con sus nueve minutos, es un homenaje en toda regla a los míticos Can, padres de gran parte de los sonidos lisérgicos y que demostraron que se puede atravesar el cosmos sin necesidad de filigranas, y que a veces el minimalismo es la vía más efectiva para abrazar el infinito. El álbum se cierra con Death Shall Come, un mantra en toda regla cargado de drones y de oscuros cánticos, y cuya parte final llevará al extásis a todos los fans de la Velvet Underground y The Doors. Nunca el Universo se había concentrado en tan poco espacio, y de manera tan certera. Master Sleeps es uno de los discos más flipantes que he escuchado este año, y toda una llamada de atención hacia una de las bandas más prometedoras del panorama rockero actual. Haciendo suyas las proclamas filosóficas orientales, Hills demuestran que para alcanzar el pleno extásis la vía correcta no es el barroquismo ni el adorno superfluo, sino la simplificación, el desnudar el alma de todo lo banal para llegar al verdadero significado de la cosas y de uno mismo.


Master Sleeps es un disco espectacular, que deja anonadado por la pasmosa facilidad con que auna lo mejor de toda una diversidad de estilos, convirtiendo Master Sleeps en un viaje cautivador, narcótico y muy adictivo. Todo un sorpresón que se aúpa a lo más alto de un 2011 que va a vender muy caras las medallas, amén de poner en el punto de mira a una formación que a buen seguro nos reserva muchas más alegrías en un futuro cercano.

NOTA: 9,25/10


2 comentarios:

Alexcore dijo...

Directito al Spoty que me he ido a buscarlos y allí estaban esperándome con un ácido en una mano y un manojo de hierba triposa en la otra dispuestos a hacerme pasar la noche del año, ja ja ja.... gracias por el descubrimiento, dicho sea que ni la psicodelía, ni el kraut rock ni el space rock son santos de mi devoción y el disco me ha cautivado a la primera. Mer guardo el derecho a una obligada réplica en mis Píldoras...

Soulkiller dijo...

No está nada mal, a decir verdad, perfecto para quedarse tirado en el sofá ahogado en ácido. Mucha psicodelia de por medio bien empleada.

Un saludo.