Ecos de una ciudad sumergida.

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domingo, 15 de enero de 2012

AZARATH - Blasphemer's Malediction (2011)


Domingos, días grises asociados a dolores de cabeza y postraciones en el sofá, consumiendo el tiempo entre la insulsa programación televisiva e inútiles ejercicios de memoria intentando recordar lo acontecido la noche anterior. Para ayudar un poquito en hacer más insufribles los efectos de la resaca, vuestro buen amigo Cthulhu (siempre velando por vuestro bienestar) os trae hoy uno de los ejercicios metálicos más grandiosos del pasado año 2011. Un disco que no entró en mi Top 25 porque lo descubrí demasiado tarde como para que me diera tiempo a desgranar en mi cabeza todas sus inmundas virtudes. Me hace especial ilusión reseñar este álbum porque considero a Azarath una de las bandas más injustamente ignoradas dentro de la escena death metalera. Es muy duro ser polaco y vivir a la sombra de unos titanes como Behemoth, a pesar de llevar desde 1998 pariendo auténticas obras de destrucción auditiva. Sin copar tantas portadas como sus compatriotas, hay que dejar bien claro que trabajos como Demon Seed (2001), Infernal Blasting (2003) o Diabolic Impious Devil (2006) no tienen absolutamente nada que desmerecer al lado de álbumes del renombre de Zos Zia Cultus o Satanica. Si compartes conmigo la idea de que tras Demigod nuestros amigos de Behemoth dejaron a un lado su bestialidad desmedida (aunque su actual propuesta es más que disfrutable, ojo) y echas de menos los buenos viejos tiempos en los que seccionaban cabezas con un blackenead death metal de otro plano material, prepárate para gozar como un hereje nauseabundo, porque Blasphemer's Malediction es precisamente lo que ofrece, cortesía de este cuarteto en el que milita el batería de los citados Behemoth, el gran Inferno.


Es difícil escribir sobre la grandeza de este disco, principalmente porque se antoja muy complicado estarse quieto y teclear cuando todas las impías notas de Blasphemer's Malediction me incitan a hacer headbanging salvaje e intentar imitar con patéticos resultados la abrumadora exhibición de salvajismo de Inferno aporreando los parches. Estamos ante un trabajo que no te va a brindar ni un solo segundo de respiro, y que con la quinta siempre metida pasará sobre tu patético cuerpo como toda una brigada de demolición hasta el culo de anfetaminas y anabolizantes. Los riffs asesinos cortesía de Necrosodom y Bart son de una precisión y contundencia demoledoras, reminiscentes de los mejores Morbid Angel pero beneficiados de una producción moderna que los dota de una pegada para la que no hay defensa posible, y que son lo más cercano a ser diseccionado vivo por el mejor cirujano del mundo. Con machetes roñosos por herramientas. La batería de Inferno nos retrotrae a la época gloriosa de Behemoth, y la absoluta bestialidad asesina que despliegan sus constantes blast-beats y aporreos frenéticos pueden echar abajo las vigas maestras de tu bloque de viviendas sin despeinarse. Es un puto placer tenerle de vuelta con su hiperactividad homicida, siendo uno de los grandes triunfadores de un álbum lleno de victorias aplastantes. Si a todo ello le sumamos los innombrables alaridos blasfemos de Necrosodom, que alcanzan cotas de verdadera invocación maléfica en cortes como Under The Will Of The Lord, pues tenemos un cóctel perfecto con el que acudir al próximo bautizo de un familiar. La compenetración y técnica ultramundana del disco juegan en una sóla dirección, doblegarte por el puro efecto de la brutalidad más directa, mientras que una vez recuperado del primer embate comenzarás a caer seducido por los múltiples matices que se esconden tras la primera oleada de dolor. Un gran ejemplo de ello es la tremebunda Behold The Satan's Sword, que tras un comienzo demoledor, inmisericorde y cruel, acaba mostrando unas melodías de guitarra que evocan el folklore musical de Oriente Medio y te harán sentir la ira de desconocidos dioses perdidos en la memoria de nuestra civilización. Cortes como Crushing Hammer Of The Antichrist (los títulos de las canciones no tienen desperdicio!) y su colección de solos de otro planeta es lo más parecido a una estampida de gorilas con navajas en vez de manos, y para esa altura del álbum ya serás un siervo más del culto de Azarath. No contentos con todo esto el cuarteto polaco introduce toda una serie de guiños a otros subgéneros, como el marchar poderoso y muy death'n roll de la mastodóntica Harvester Of Flames o la grandiosa Supreme Reign Of Tiamat, que haría cagarse de miedo a los mismísimos Melechesh ante la verdadera visión de la monstruosa diosa babilónica. Sinceramente no puedo ponerle ninguna pega a un disco espectacular, bestia y cruel como es Blasphemer's Malediction, uno de los mejores álbumes de death metal de 2011, y que espero que ayude a mejorar el estatus de una banda que por calidad siempre ha jugado en la liga de los grandes.


El entorchado asesino de Behemoth tiene nuevos paladines en las manos de este infame cuarteto polaco, que con Blasphemer's Malediction se han cascado una obra demoledora del mejor blackenead death metal que puedas echarte a la cara. Mis cuernos y pentáculos están ya a su entera disposición.

NOTA: 9,75/10


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