Ecos de una ciudad sumergida.

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viernes, 25 de marzo de 2011

LO-PAN - Salvador (2011)



Joder, por fin saco un rato para apoltronarme en mi primigenia morada y escribir unas líneas sobre uno de los discos más esperados de 2011. Ser un dios cósmico absorbe mucho tiempo, pero entre consumir mundos en el caos y enloquecer frágiles mentes humanas he sacado un rato para dedicárselo a la banda estrella de 2011, Lo-Pan. Vaya añito el que están viviendo estos cabrones: fichaje por Small Stone Records, edición remasterizada y remezclada de su fantástico debut Sasquanaut, y ahora nuevo trabajo en la calle (y qué discazo, señores). No se puede pedir nada más a un año en el que por fin se le hace justicia a una de las bandas más en forma del panorama stoner actual, y que junto a Wo Fat y Black Pyramid son el presente y futuro de un género que amenazaba con morir de puro estancamiento. Las expectativas estaban muy altas, pero las sensaciones que tanto el sello como la banda transmitían en las entrevistas eran de que habían creado un álbum muy especial, lo que nos tranquilizaba a todos a la par que carcomía de impaciencia por hincarle el diente de una vez a Salvador.


Una vez escuchado hasta la saciedad en estas dos semanas, podría empezar y acabar mi reseña diciendo que estamos ante un trabajo al que el premio de Disco del Año se le queda hasta corto. Al igual que Noche del Chupacabra de Wo Fat y el debut de Black Pyramid, con Salvador nos encontramos con una obra de vocación referencial dentro del stoner, y que en el caso del cuarteto de Ohio cuenta con la suficiente transversalidad como para hablar de un disco de rock en toda regla. Con unos riffs gordos como pelotas de elefante, pero rock al fin y al cabo. Si en Sasquanaut ya se salían por los cuatro costados, en Salvador asistimos a un espectáculo aún más mayúsculo si cabe, pues en los años que han pasado desde la edición del debut, los norteamericanos han interiorizado una fórmula que ya era muy personal desde sus inicios. Todo en el álbum suena más natural, fluido, con cada pieza encajada a la perfección, bien engrasadas, y el conjunto funcionando como un mecanismo de relojería. A lo plúmbeo de sus riffs le han sumado notables dosis de velocidad y agresividad, con temas que galopan hasta el cielo rockero a toda hostia, como ese temazo que responde al nombre de Spartacus, uno de los hits del año sin lugar a dudas. Brian Fristoe está espectacular a las seis cuerdas, combinando riffs ciclópeos con unos solos capaces de abrasarte a través de los auriculares. El que se casca en Birds Of Prey podría abrasar al mismísimo Vulcano, palabra de pulpo cósmico. Como en Sasquanaut, abren el disco a lo grande, esta vez con los 2 minutos espectaculares de El Dorado. Su comienzo con esa línea gordísima de bajo a cargo de Skot Thompson te levanta literalmente del asiento de una patada en el culo. Y la cosa no queda ahí, porque otro de los elementos estrella en el sonido de Lo-Pan como es la soberbia voz de Jeff Martin brilla aquí como una puta estrella en plena explosión final. Menos forzado que en Sasquanaut, se nota que actualmente se encuentra mucho más seguro de sus registros, y de esa confianza resulta una puta exhibición vocal reminiscente de los grandes frontman de la historia del rock. A pesar de ser un disco con las ideas muy claras y una evidente vena rock'n roll, son varios los matices que emanan del mismo y que hacen que su escucha se nos pase como un suspiro. Desde la agresividad de Bleeding Out o Seed a los coqueteos psicodélicos con aires orientales de Deciduous, Lo-Pan demuestran que son un combo con recursos, y que no utilizan ninguno de ellos por debajo del umbral de la excelencia. Poco más puedo aportar a un trabajo capaz de resucitar el amor por el rock hasta al vejestorio más prejuicioso, y que confirma a estos tíos como una de las grandes bandas del presente rockero, pero con un futuro al que no se le vislumbra límites.


Discazo, discazo, discazo. De los de enseñar a los nietos dentro de unas décadas, si los vicios no nos llevan por delante antes. Vaya 2011 llevamos señores!!!!

NOTA: 10/10


8 comentarios:

jajaja dijo...
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Polvaredo dijo...

Cojonudo!!

KARLAM dijo...

Por lo que decías en tu otra reseña del "Sasquanaut" pensé que saldría a finales de año, mejor que no se haya hecho tanto de rogar. Yo ya le pegué un par de escuchas y pinta cojonudo, seguiré dándole cera.

Saludos!

abbath dijo...

A mí es que estos no me dicen nada. Me parecen una mezcla sin gracia de otros grupos. Y les he dedicado varias escuchas porque los ponéis por las nubes pero no me han llegado...

Cthulhu dijo...

Polvaredo: y tanto!! :D

KARLAM: si, en la página del sello y de la banda así aparecía. No sé si sería equivocación o algo premeditado para pillarnos a todos por sorpresa, pero bienvenido sea el adelanto!! Un saludo crack!!

abbath: a mi en cambio me hacen desear pillar un Mustang y cepillarme el desierto del Mojave a toda pastilla,jajaja Supongo que al final todo depende de algo tan subjetivo como eso...
Un saludo y gracias por escribir!!!

abbath dijo...

gracias a tí, visito tu blog hace poco y he descubierto algunos grupos que no conocía que ahora me traen loco. Como the body o dopefight

Dieguex dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Dieguex dijo...

Como todos ustedes seguidor de los Ecos. La verdad que cuando pille este disco, me volo la cabeza, pero despues de escucharlo mas y mas, se me fue diluyendo. Y si, coincido con lo que dice Cthulhu, el gusto por la musica es taaan subjetivo.

Y totalmente de acuerdo, puede que Spartacus sea el hit del año!!! ja,ja