Ecos de una ciudad sumergida.

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miércoles, 23 de febrero de 2011

GRAYCEON - All We Destroy (2011)



Yeah! Por fin uno de los discos más esperados de 2011 está aquí, a cargo de una de las formaciones más originales y excelsas que ha dado el metal de la última década. Grayceon es un trío de San Francisco conformado por la curiosa combinación de cello eléctrico, guitarra y batería. Su principal cabeza visible y líder es la cellista Jackie Perez Gratz, conocida por formar parte de los fantásticos Giant Squid y de Amber Asylum, así como por haber colaborado en álbumes de gigantes como Agalloch (concretamente en Marrow Of The Spirit), Neurosis, Asunder o Today Is The Day. Espectacular currículum que nos habla de un talento inquieto, que en Grayceon se muestra en su plenitud amén de permitirle hacerse cargo también del aspecto vocal. All We Destroy es su tercer álbum, precedido por Grayceon (2007), This Grand Show (2008) y el split The West (2007) junto a los ya mencionados Giant Squid. Su segundo trabajo supuso el gran espaldarazo a su carrera, cosechando enormes críticas por medio mundo gracias a su desconcertante y seductora forma de mezclar el rock y metal progresivos con el folk. Gracias a esto atrajeron la atención del prestigioso sello Profound Lore Records, que los sumó a su impresionante catálogo y con el que editan la semana que viene su su flamante nuevo álbum.


Que Grayceon es una banda única es algo que ya sabíamos los afortunados que llevamos siguiendo su carrera desde aquel tremendo debut autotitulado de 2007. Nadie suena como ellos, y los que se acercan, como el caso de Giant Squid, lo hacen por la influencia directa que supone contar con Jackie Perez en su proyecto. Partiendo de una propuesta que bebe del rock progresivo, el folk, el metal y el sludge, en All We Destroy el trío estadounidense ha incorporado toda una serie de nuevos elementos a su imbatible base sonora, y he de decir que gracias a ellos Grayceon puede dar ese gran salto que les coloque en las grandes ligas (mediáticas, porque por calidad llevan jugando en ellas desde hace cuatro años). Las novedades vienen de la mano de unas composiciones más focalizadas, donde tan sólo un corte supera los 10 minutos. Estamos, pues, ante el álbum más directo de su carrera, pero no por ello perdiendo ni un ápice de capacidad evocadora o complejidad compositiva. Simplemente han comprimido su esencia sonora con el resultado de un incremento de intensidad. Donde antes mecían tu alma con infinitos brazos incorpóreos a través de fascinantes paisajes musicales, ahora dirigen sus extremidades directamente a tu corazón, haciendo de su latir algo supeditado al antojo de All We Destroy. La otra gran novedad es la acertadísima aparición de Jackie Perez como vocalista, en detrimento del guitarrista Max Doyle (aunque éste sigue metiendo algunas voces). A cuadros me he quedado con el versátil registro de la cellista, que lo mismo puede hipnotizarte con su voz limpia que desgañitarse con gritos repletos de furia sludge. Estos cambios encajan perfectamente con el inconfundible ADN de la banda, en la que Max sigue estando fantástico a la guitarra, Zack Farewell aporrea la batería con fogonazos de auténtico genio y Jackie lleva el peso del sonido Grayceon con un cello que eleva todo el conjunto a un nivel completamente nuevo, inalcanzable. Combinando con la maestría de un genio loco pasajes de pausadas y bellas melodías con pesados fogonazos metálicos, el trío consigue no perder nunca el norte, manteniendo siempre la forma supeditada a la idea y regurgitando seis cortes compactos, sin ninguna fisura. El mayor ejemplo de esto, y de la dificultad que conlleva, es el tema We Can, 17 minutazos de puro gozo donde hay cabida para todo, desde el dulce languidecer junto a unas melodías exquisitas a auténticas catársis de furia sludge, con una voz, la de Jackie, que es para quitarse el sombrero. También tenemos otros pepinazos como la redondísima Shellmounds o la enérgica A Road Less Travelled, pero sinceramente se me hace imposible destacar ningún tema sobre otro en un álbum que es simplemente perfecto. No valoraré si All We Destroy es mejor ni peor que sus antecesores, básicamente porque la discografía de estos señores (y señora) nunca ha bajado de la excelencia. Lo único que puedo decir es que estamos ante un álbum que para mí ya estará entre los 5 mejores del año (y eso siendo precavido y dejando algo de márgen), y que supone un paso más en una de las carreras más fascinantes que nos ha dado el metal en los últimos años.


All We Destroy es un trabajo perfecto, amén de la desmostración de que en la música no está todo inventado. 

Nota: 10/10


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