Ecos de una ciudad sumergida.

Translator / traducteur / übersetzer / traduttore...

sábado, 24 de diciembre de 2011

BLUT AUS NORD - 777 Sect(s) / 777 The Desanctification (2011)



Pocas bandas en el planeta me insuflan tanta tranquilidad por el porvenir como Blut Aus Nord. Independientemente de los desastres naturales, crisis económicas o programas del corazón que nos depare el futuro, se que a pesar de ello ahí estará la formación gala editando obras maestras en las que poder refugiarme de cualquier chaparrón. Y es que desde su debut Ultima Thulée (1995) hasta la fecha todo lo que Blut Aus Nord han vomitado al mundo ha llevado impreso un sello de calidad y vanguardismo sonoro simplemente inalcanzable para el resto de mortales. Siempre inquietos y alejados de cualquier postura acomodaticia, las huestes del misterioso Vindsval nos han llevado disco tras disco a través de una travesía exploratoria por parajes caleidoscópicos de ruidismo, oscuridad ambiental y furia blacker inéditos hasta su llegada. Por eso cuando se anunció que se traían entre manos sacar una trilogía conceptual completa en poco más de un año, algo demencial y abocado al fracaso para cualquier otra banda, un servidor tan sólo se frotó las manos con deleite esperando tres discos nuevos de Blut Aus Nord en tan poco tiempo. Lo único que me intrigaba era saber qué dirección iban a tomar esta vez: ¿Profundizarían la senda atmosférica del monumental Memoria Vetusta II: Dialogue With The Stars (2009), retornarían al retorcido sonido industrial de Mort (2006) o abrirían un camino completamente nuevo (otra vez)?




Escuchados ambos discos con deleite malsano durante los últimos meses (y a la espera del disco que cierre la trilogía en 2012, 777 Cosmosophy) puedo decir que de todo hay un poco, aunque es muy clara la inclinación a recuperar lo expuesto en Mort y Odinist (2007). Todos los fans de Godflesh pueden tener erecciones descontroladas, porque el retorcido y enfermizo industrial de las huestes de Justin Broadrick se encuentra aquí manifestado con hiriente gloria. Guitarras que chillan como cerdos en una matanza, ritmos mecánicos desmenuzando tu córtex cerebral y unas ambientaciones de oscuridad apocalíptica como no recordarás desde los gloriosos tiempos de los de Birmingham. Pero pobre infeliz el que piense que esto es poco más que un ejercicio de homenaje o plagio a Godflesh, porque eso significa que no conoce a Blut Aus Nord. Siempre dando un paso más los franceses no se han contentado con los medios tiempos pausados y aplastantes de Godflesh, sino que han imprimido a sus composiciones unos acelerones furibundos y cambios de ritmo capaces de cortar el aliento, sin olvidar unas guitarras cuyo despliegue es tan intrincado que servidor todavía se haya enredado en la pútrida maraña en la que devienen. Como si de unos hijos bastardos de Godflesh y Deathspell Omega se tratasen, los Blut Aus Nord del 2011 son una insaciable máquina de edificar desasosiego, inquietud y una incomodidad que por momentos puede ser asfixiante. Sin que esto les pareciera suficiente, toda una serie de melodías magníficamente creadas se cuelan por las escasas grietas de la enorme edificación catredalicia, que lejos de endulzar el resultado lo convierten en algo aún más monstruoso e irreal, violando impúdicamente toda la inocencia a la belleza. A pesar de lo cohesionado de la propuesta hay diferencias evidentes entre ambos discos, centrándose 777 Sect(s) en el maligno dinamismo salvaje mientras 777 The Desanctification se inclina más por unas densas y opresivas atmósferas. Caras diferentes de una misma moneda en todo caso, que se complementan a la perfección a la espera del disco que concluya esta inmensa historia de terror post-apocalíptico. Ponerme a detallar la saga 777 en base a temas o analizando el vasto entramado de guitarras y soberbios samplers no sólo supera mi capacidad intelectual (cada vez más mermada por el Maligno), sino que me parece un acto inútil frente a una propuesta, que como ésta, supera y va más allá del mero raciocinio.



Como 777 Cosmosophy esté a este nivel me parece que más de una banda puede ir quitándose el maquillaje de oso panda (o sus camisas de cuadros si son yankees) porque estaremos ante un hito insuperable dentro del black metal de vanguardia. Siempre un paso por delante, Blut Aus Nord han vuelto a demostrar que su creatividad (cualitativa y cuantitativa) juega en otra liga disputada tan sólo por ellos mismos.


NOTA: FUCKING CLASSIC (+10/10)




viernes, 16 de diciembre de 2011

ENTRAILS - The Tomb Awaits (2011)



Y seguimos, que esto no para!! Esta vez con el segundo ataque frontal de los suecos Entrails tan sólo un año después de su monumental Tales From The Morgue (2010). El cuarteto liderado por Jimmy "Bloodspill" Lundquist rescataba en su debut, de la mano del productor Dan Swano, las grabaciones que el guitarra y compositor llevó a cabo en el 91 pero que por diversas circunstancias no vieron la luz. Regrabadas y puestas a punto con un sonido 100% actual, Tales From The Morgue fue una grata sorpresa, uno de los mejores discos del año y un trabajo que sin ningún pudor podías colocar al lado de las grandes obras maestras de Entombed, Dismember o Grave. Siempre hay esperanza, y aquel fallido intento por parte de unos jóvenes de montar su propia banda de metal se acabó cumpliendo casi dos décadas después. Sin ganas de esperar más tiempo, Entrails volvieron a entrar al estudio a principios de año para componer, esta vez sí, nuevos temas con los que demostrar que no habían perdido ni un ápice de la magia demostrada en Tales From The Morgue. De nuevo bajo la batuta del genial Dan Swano, el resultado no ha podido ser más demoledor.


The Tomb Awaits es otra descarga de death metal old school, con doce temas que son como auténticos misiles balísticos dirigidos a tus centros neurálgicos. No me entretendré discutiendo sobre si es mejor que su debut, tan sólo diré que no lo desmerece en nada y que estamos ante otra joya del mejor death metal del país de Ikea. Con una producción aún más limpia y gorda que su predecesor, es imposible no rendirse ante un disco capaz de noquearte con una colección de ganchos indefendibles. No estamos ante un disco de matices ni elucubraciones complejas, esto es metal a piñón y horrores surgidos de la tumba, así que o lo tomas o lo dejas. No hacen nada nuevo a lo ya expuesto en su día por bandas como Entombed, pero joder, lo hacen tan bien que es imposible no soltar una lagrimita de emoción ante temas de groove aplastante como Crawling Death. No penséis que la cosa queda ahí, porque puñetazos en la cara hay aquí para elegir de sobra. Prueba con las demenciales Eaten By The Death, To Live Is To Rot o Collection Of Craded Heads y sabrás lo que es no parar de sonreir mientras te dejan el cerebro hecho mierda a golpes, y todo ello envuelto en un sonido tan masivo como una orgía de obesos mórbidos gruñendo en una charca de brea. Joakim Svensson adereza tan gorda propuesta con una grandiosa voz de ultratumba, ideal para amenizar bodas y bautizos con bellas historias de desmembramientos, decapitaciones y muertos que se levantan de sus tumbas. A un disco de estas características se le puede analizar desde dos acercamientos distintos. El primero sería mandarlo a la mierda argumentando que no aporta nada novedoso al death metal sueco, y llevaría razón. El segundo, en cambio, se dejaría de legados e historia del género y se rendiría ante 12 cortes simplemente perfectos. Como sospecharéis soy de la segunda opinión, y por ello me postro a los pies de Entrails por segundo año consecutivo para que hagan con mis huesos lo que quieran.


Los cabrones lo han vuelto a hacer. The Tomb Awaits es otro clásico instantáneo para todos los que amamos el death metal venido del frío, y la confirmación de Entrails como la banda más en forma dentro del subgénero. A sus pies, enterradores.

NOTA: 10/10


miércoles, 14 de diciembre de 2011

AVER - Aver (2011)


Hacía mucho que no dedicaba una entrada a la sección de Nuevas Bandas, algo que lamento mucho pero que ha venido determinado por la necesidad de reseñar los grandes lanzamientos de este año (que han sido muchos!) y el poco tiempo que me ha dejado para dedicarlo a otros menesteres. En todo caso, y aunque ya en Diciembre, me dispongo a remediar eso con la presentación de una banda que entre todas las que me han llegado me ha sorprendido sobremanera. Aver es un joven cuarteto procedente de Sydney, que en Abril sacaron su álbum debut autotitulado de manera independiente (no están en ningún sello y ellos mismos se encargaron de todo el proceso de edición física y promoción del mismo). La banda, compuesta por Burdt (guitarra, voces), Luke (guitarra, segundas voces), Jed (bajo) y Chris (batería), despliega una propuesta difícil de etiquetar, donde hay cabida para el stoner, el grunge y la psicodelia.




Lo primero que he de decir en lo referente al álbum es que me quito el sombrero ante una banda capaz de facturar algo de este calado en su primer intento, porque aunque haya ciertos aspectos a pulir (muy pocos), en el global estamos ante un fantástico álbum de rock (por encima de subgéneros) con momentos realmente sublimes. Especialmente remarcables son los pasajes de corte más expansivo y psicodélico, donde la cópula entre las bellas guitarras de Burdt y Luke y la percusión de Chris alcanza cotas de evocación admirables. Muchas son las referencias que podemos citar aquí, como las de Alice In Chains, Kyuss o Brant Bjork, pero que sinceramente desviarían la mirada de un trabajo con la suficiente personalidad propia como para destacar por sus propios méritos. Nos encontramos ante ocho temas que se despliegan sin ninguna prisa, echando a andar de la mano de unas instrumentaciones preciosas que van ganando fuerza para dar entrada a explosiones eléctricas cortesía de unos riffs de marcado sabor desértico, y que también nos hace pensar con una sonrisa en los grandiosos Yawning Man. En el aspecto vocal tenemos otro de los puntos fuertes de Aver, principalmente por una gama de registros tremendamente amplia que pueden recordarnos a Layne Staley lo mismo que desgañitarse en gritos o adoptar esquemas menos obvios como en la bella y relajada Decay. Y lo más importante de todo es que aquí hay canciones, señores, algunas de ellas muy buenas. Un gran ejemplo es el single no oficial Acid Rain, con esa sorpresiva entrada de la mano de un didgeridoo (cuánto hacía que no escuchaba uno de éstos en un disco de rock!) que deviene en un tema que se mueve con destreza entre momentos de calma y explosiones de furia rockera cortesía de un Burdt que se deja la garganta en el proceso. Anti-Matter es otra de mis preferidas, especialmente el delicioso bajo de Jed que sinceramente me dejó boquiabierto. Es difícil encontrar hoy día un bajista con la clase y buen gusto que este tío demuestra en gran parte del álbum, pero sobre todo en ese corte del que hablo. Podría seguir desgranando los cortes uno a uno, y alabar la belleza acústica de Phantomb Limb o la amalgama de psicodelia y stoner pesado de Retreat To Space, pero prefiero que seáis vosotros los que degustéis los manjares que contiene este sorprendente debut.

NOTA: 8/10

BUY IT!!!:
send an e-mail to averdistro@gmail.com (8$)

MOURNFUL CONGREGATION - The Book Of Kings (2011)



Nada, que parece imposible que uno se pueda dedicar a las reseñas pendientes porque de nuevo nos llega otro discazo de última hora para reventar mi apretada lista de los mejor de 2011. Qué gran año estamos viviendo los amantes del doom, por Satán. Si las obras maestras de YOB y Esoteric no eran ya suficientes, aparecen los titanes Mournful Congregation con su nuevo disco para hacernos babear como verdaderos trolls. En activo desde 1993, los australianos nunca se han caracterizado por llevar una prolífica carrera (The Book Of Kings es su cuarto álbum de estudio en 18 años), si bien es cierto que casi todos sus lanzamientos se pueden contar por victorias, especialmente aquella obra maestra que fue The Monad Of Creation (2005). Adscritos a las poco numerosas pero aterradoras huestes del funeral doom, Mournful Congregation nunca han temido amalgamar tan abisal punto de partida con bellas melodías, pasajes acústicos e incluso coqueteos con el folk que expandieran aún más una propuesta de por sí infinita. Con The Book Of Kings el ahora cuarteto formado por Adrian Bickle (batería), Justin Hartwig (guitarra), Damon Good (voz y guitarra) y la nueva incorporación de Ben Newsome (bajo) vuelve dos años después del notable The June Frost (2009) para reclamar un sitio dentro de la todopoderosa aristocracia del género.



Y con un álbum como éste bien pueden reclamar ese título nobiliario, pues han vuelto a parir otra monstruosidad como ya hicieran con The Monad Of Creation. Se hace muy complicado describir con palabras un trabajo de estas características, y al igual que me pasa con Esoteric tan sólo puedo referirme a su propuesta en clave de sensaciones y paisajes que se dibujan en mi cabeza cuando estoy bajo el influjo de las eternas notas que la componen. Ya que he citado a los británicos, me supongo que muchas serán las voces dispuestas a enfrentar en términos de calidad su reciente Paragon Of Dissonance con este The Book Of Kings, esfuerzo que considero hasta cierto punto ridículo. Estamos ante dos obras monumentales, y aunque servidor considera que el álbum de Esoteric es superior principalmente por su carácter rompedor y visionario, eso no quita para que se quite el sombrero ante la obra maestra que es The Book Of Kings. Y lo que debería hacer todo amante de la buena música es darle gracias a Satanás por poder disfrutar en un mismo año de dos joyas de este calibre. Centrándome en el disco que me traigo entre manos, he de reconocer que aunque se trata de un trabajo más "ortodoxo" y circunscrito a los cánones tradicionales del funeral doom, muchos son los detalles que lo separan de propuestas como las de Ahab, por poner un ejemplo. El principal es el gusto exquisito con el  que se han tratado las guitarras, que lejos de obsesionarse con riffs de infinita tectónica (que los hay), han decido ampliar su paleta de colores para desplegar un tapiz de una riqueza abrumadora para los sentidos, donde haya cabida no sólo para las melodías, sino también para unos pasajes acústicos cercanos al folk y capaces de poner los pelos de punta. Tal es la presencia de esa faceta acústica, y tan soberbia su excelencia compositiva, que en cortes como The Bitter Veils Of Solemnity nos parece estar en presencia de los Agalloch más inspirados, que no es moco de pavo. The Book Of Kings es un monumento a la melancolía, una invitación a perderse entre ensoñaciones de una vastedad cósmica y un irremediable proceso de desvestido tras el cual quedaremos literalmente desnudos ante sus notas. Otro de los factores que hacen del álbum algo indescriptible es un in crescendo nada habitual dentro del género, caracterizado por una cohesión granítica entre todos sus temas. The Book Of Kings no es así, y a través de sus tres primeras canciones asistimos a una adecuación sensorial para lo que tiene que llegar, que no es otra cosa que una catársis en forma de los más de 30 minutos de su corte homónimo final. Un tema capaz de robarte el aliento,dejando en su lugar un vacío aterrador respirando a través de tus pulmones, una cópula en la que el horror roba toda la inocencia a la belleza, dejándola sucia y rota entre notas de oscuro delirio. Sencillamente una de las mejores canciones que jamás nos haya regalado el Funeral Doom, y que desgraciadamente sólo disfrutaremos los amantes del género. Sólo ese tema ya merecería inscribir a Mournful Congregation con letras de oro en el Hall Of Fame del panorama metálico. Por el momento un servidor lo hará en el suyo particular, y por descontado en una lista de lo mejor del año en la que estarán en los puestos de cabeza.


The Book Of Kings es un disco inalcanzable con el verbo o la palabra, porque está hecho para dialogar con las estrellas. Afortunados somos de poder asistir a un espectáculo que tan sólo puede ser apreciado tras la negación de la cordura. Bienvenida sea dicha locura si viene de la mano de Mournful Congregation.

NOTA: 10/10


martes, 13 de diciembre de 2011

CHRIS CONNELLY - Artificial Madness (2011)



Este año no doy abasto, os lo juro. Si a una importante lista de discos pendientes por reseñar le sumamos nuevos lanzamientos de una calidad soberbia que no paran de aparecer, pues mi frustración alcanza límites casi insoportables. El último álbum de Chris Connelly ha supuesto uno de esos lanzamientos, y teniendo en cuenta que 2011 ha sido un año predominantemente metálico, me he decidido por comentar un trabajo que nutra mi inminente lista de los mejores discos de rock del mismo. Por compensar, vamos. Es probable que muchos no conozcáis a este cantante y compositor escocés, pero si os digo que se trata de un ex-miembro de bandas como Ministry y Revolting Cocks supongo que la cosa cambia. Sería injusto también el ignorar sus grandes trabajos junto a bandas menos conocidas como los post-punks Pigface o los noise-industriales Murder, Inc., que le granjearon el ser todo un personaje de culto dentro del underground de Chicago (ciudad a la que se mudó en los 80 cuando entró a formar parte de Ministry y Revolting Cocks). Su producción en solitario ha sido más que prolífica, pues desde que debutara en 1991 con el fantástico Whiplash Boychild, 15 han sido los álbumes que el bueno de Connelly ha lanzado al mercado. El último este Artificial Madness, un trabajo lleno de sorpresas. La primera es el sello que lo edita, Relapse Records, una de las discográficas metálicas más importantes del planeta y a priori en las antípodas de una propuesta como la del escocés. La segunda sorpresa es la colección de músicos que acompaña a Chris Connelly en la aventura, pues tenemos a lo más granado del extremismo metálico encarnado en miembros de Wolves In The Throne Room, Indian y Minsk, entre otros. De hecho, el omnipresente Sandford Parker (Minsk) no sólo se encarga de los teclados en Artificial Madness, sino que también es el responsable de la producción del mismo.



En el plano estrictamente musical puedo decir que Artificial Madness es el álbum del escocés que más me ha gustado desde Whiplash Boychild. No elevaré mi opinión a categoría de máxima porque no he escuchado todo el material que ha editado Connelly, pero creo no equivocarme al colocar su nuevo álbum dentro de lo mejor que jamás haya compuesto. Muchas han sido las transformaciones que ha tenido su propuesta sonora, desde el rock industrial al minimalismo acústico, pero con Artificial Madness regresa a sus orígenes en solitario, aquel comienzo unido al punk/post-punk que tan buenos resultados le diera. Como si de un repaso al género se tratase, el álbum evoca desde el maravilloso punk 80's de Public Image Ltd (la banda que formó John Lydon tras la separación de Sex Pistols junto al ex-The Clash Keith Levene) al post-punk industrial de Killing Joke, sin olvidar el breve pero influyente legado de Joy Division. La influencia de PiL se muestra en todo su esplendor en cortes como el single Wait For Amateur, que se basta con dos minutos para conformar un tema ganador, de los de la vieja escuela. Compatibility, aunque de mayor metraje, maneja parámetros similares, haciéndonos retroceder en el tiempo al nacimiento de la música alternativa pero sin perder por ello toda la frescura de un disco compuesto en 2011. Los teclados de Sandford Parker son deliciosamente ochenteros, y aunque muy alejados de los parámetros llenos de oscuras atmósferas y psicodelia que suele manejar nuestro querido patilludo, encajan perfectamente en la propuesta de Connelly. Sorprende del mismo modo la acojonante labor del resto de músicos involucrados, tanto que pareciera que han nacido para el punk y no para destruir cerebelos con sus bandas de metal extremo. En el aspecto vocal destaca un Chris Connelly en plena forma, con su característica interpretación mezcla de escocés borracho, crooner enamorado de David Bowie (especialmente en cortes como Cold Blood In Present Company) y spoken-word, girando alrededor de una temática versada en la alienación del hombre frente a la tecnología. Y aunque Artificial Madness no es un trabajo que vaya a agradar especialmente a los fans de Ministry, si pueden encontrar un guiño en las voces distorsionadas de la genial The Goner. En total 11 temas que se evaporan en menos de 40 minutos, dejándote una enorme sonrisa de satisfacción en el rostro y la sensación de haber escuchado algunos de los mejores temas que nos haya regalado 2011. A sus pies, señor Connelly.


Regreso triunfal de Chris Connelly para dejar a la altura del betún a todos los clones y advenedizos del post-punk ochentero. Una vuelta a los orígenes del post-punk pero con los pies firmemente asentados en el presente, y la reivindicación del escocés como una de las figuras claves del pasado y presente del género. Sencillamente uno de los mejores discos de 2011.

NOTA: 9,75/10


lunes, 12 de diciembre de 2011

THE DIRTY STREETS - Movements (2011)




Tras varias entradas dedicadas al metal en sus diferentes variantes, hoy toca degustar un álbum de rock añejo y atemporal, a cargo de una de las formaciones más prometedoras del país de las barras y estrellas. Hablo de The Dirty Streets, un jovencísimo trío proveniente Memphis, la cuna del blues y el rock'n roll. Formada por el vocalista y guitarra Justin Toland y el bajista Thomas Storz en 2006, pronto reclutaron en sus filas al batería Andrew Denham. Con la banda completa, en 2009 apareció su álbum debut, Portrait Of A Man, que si bien no era un disco redondo si supuso toda una sorpresa por el nivel y la energía que desplegaban los recién llegados. Su propuesta, una mezcla entre el blues, el rock clásico y el punk dejaba claro que estábamos ante una formación de raíces que nada tenía que ver con la oleada revival liderada por combos como Wolfmother o Jet. Arropados por un público, el de Tennessee, que como poco les sacaban 10 y 15 años, The Dirty Streets se convirtieron en la sensación del estado, aprovechándose de la experiencia y apoyo que esa insigne vieja guardia les brindó (desde conseguir locales para tocar a ayuda en cuestiones de sonido y grabación). Una vez fogueados sobre las tablas y con nuevo material compuesto, el trío volvió a meterse en el estudio a principios de 2011, dando como resultado Movements.





Movements no supone ninguna sorpresa respecto a lo presentado en Portrait Of A Man, pero si en lo referente a la calidad de sus composiciones. Porque estamos ante un disco redondísimo, diez cortes ganadores que alardean de una energía, gancho y feeling como pocos he escuchado este año. Mucho más dinámico y fluido que su predecesor, Movements es un fantástico ejercicio de rock crudo, que bebe por igual de MC5, Grand Funk Railroad, los Stooges, los Led Zeppelin menos grandilocuentes y James Brown. A nivel instrumental estamos ante una formación de la vieja escuela rockera, que sin necesidad de virtuosismos ni complicaciones consiguen en cambio desplegar una fuerza encomiable, primaria y que te hará mover los pies sin remedio. Destaca especialmente Movements en su aspecto vocal, con un gran Justin Toland que recuerda gratamente a insignes cantantes como Leslie West de Mountain o Burton Cummings de los míticos The Guess Who. La verdad que es una gozada el poder disfrutar de una banda de corte clásico que no se apoye en la grandilocuencia ni pretenciosidad de las grandes bandas de la era dorada (sin que eso suponga una cítica por mi parte a ese aspecto) como suele ocurrir, y se centre más en la crudeza que fue el santo y seña del rock'n roll original. Y quién necesita de añadidos cuando se enfrenta a pepinazos como Cloud Of Strange o Felt, dos de los puntos álgidos del álbum y verdaderas invitaciones a mover pies y cabeza como posesos. La producción a cargo de Doug Easley (que tiene en su haber producciones para Sonic Youth, Pavement y The Walkmen), como no podía ser de otra manera incide en un sonido orgánico y natural, casi de directo, la elección perfecta para una propuesta como la del trío. Poco más puedo añadir a un álbum simplemente magnífico, que nos recuerda que el rock, más allá de poses, desarrollos lisérgicos o eternas progresiones, siempre ha sido fuego y actitud.



Una grata sorpresa y la confirmación de todas las esperanzas que había puestas en The Dirty Streets. Por actitud, temas y gancho, Movements es simple y llanamente uno de los mejores discos de rock de 2011.

NOTA: 9/10



miércoles, 7 de diciembre de 2011

NECROS CHRISTOS - Doom Of The Occult (2011)



Seguimos con el sprint para abarcar los imprescindibles que nos ha regalado este maravilloso 2011, y hoy toca hablar del segundo largo de los germanos Necros Christos. Formados en 2001, no fue hasta 2007 (tras editar cuatro demos, un EP y cuatro splits, uno de ellos con los madrileños Teitanblood) que hicieron su presentación oficial en formato larga duración con el impresionante Triune Impurity Rites. Como un ciclópeo rodillo de maldad, su debut era un tremendo ejercicio de death metal old school que marchaba a la batalla con la tranquilidad poderosa del doom y un aura de oscurantismo herético que no dejó indiferente a nadie. Cuatro años de silencio siguieron a tan demoledor trabajo, hasta que por fin hemos podido catar con malsano disfrute las nuevas composiciones que dan forma a Doom Of The Occult, editado por Sepulchral Voice Records.




Doom Of The Occult continúa la senda abierta por su predecesor, pero apuntalando el andamiaje que soportaba tan descomunal obra, de tal modo que podemos hablar de un trabajo mucho más elaborado, complejo y, en definitiva, mejor. Volvemos a encontrarnos con un álbum de intrincada estructura, en total 23 temas de los cuales 14 son piezas instrumentales, y en el que las 9 canciones propiamente dichas están intercaladas por unos preludios que se dividen en instrumentales de sonido catedralicio llamadas "templos", y que a su vez preceden a otras llamadas "puertas" reminiscentes de Oriente Medio. Algo que de primeras podría sonar como un impedimento o un corte en la fluidez del disco deviene en todo un acierto, pues lejos de sesgar el hilo argumental de Doom Of The Occult lo termina por enriquecer y elevarlo a unas cotas de evocación admirables en un disco del género. Dejando a un lado la organización y centrándonos en la composición, lo primero que hay que reseñar es el genio de Mors Dalos Ra, auténtico genio y líder de Necros Christos, cuya labor de creación y amalgamado de géneros es una pútrida delicia para nuestros oidos. Partiendo del death metal primigenio de grupos como Autopsy e Incantation, el germano no ha dudado en hacer copular su criatura con las surgidas de las entrañas de géneros como el black metal y, sobre todo, el doom. Porque si algo caracteriza el sonido de Necros Christos son esos medios tiempos malsanos y densos como un caldero de entrañas y heces, que sirven como poso para que Mors eleve su infame registro vocal mientras contamina el Antiguo Testamento, evoca pasajes de la Cábala, se pasea por los milagros del Antiguo Egipto o invoca oscuras deidades de Oriente Medio. El duo formado por el propio Mors y Evil N. a las guitarras es espectacular, abarcando un arsenal de recursos inagotable que va desde los riffs monolíticos del doom a solos de infarto pasando por bellos y exóticos pasajes de folk oriental. Sin embargo la principal cualidad de Doom Of The Occult no es tanto la complejidad técnica de las composiciones como la asombrosa habilidad con que elevan dichas construcciones hasta el cielo, sin necesidad de alardes ni excesivas vueltas de tuerca a una idea que no necesita de añadidos. La unión de todos estos factores, junto con esa estructura de álbum casi clásica y dividida en movimientos, da como resultado una interacción con el oyente fascinante, sumiéndolo en un trance letárgico que dibuja extraños y pavorosos paisajes de oscuridad exótica y primigenia, perdida en la memoria de nuestra civilización. Tal es el grado de interacción con el subconsciente que la noción del tiempo se disipa, escapando como humo ante las revelaciones pavorosas de estos germanos, capaces de convertir el inmenso metraje de Doom Of The Occult (casi una hora y cuarto de travesía) en poco más que un parpadeo, tras el cual tu alma quedará enganchada irremediablemente a los secretos desvelados, que perseguirás una y otra vez con la fe ciega del fanático condenado.



Doom Of The Occult es un álbum inmenso, único y que abre una sorprendente nueva vía en el devenir del Death Metal. Sin necesidad de incorporar sonoridades revolucionarias ni fusiones extrañas, Necros Christos han acudido a las fuentes originales, mezclando sus aguas en un brebaje de aterradores efectos sobre la psique y adictivas consecuencias para todos aquellos marcados por el amor al metal más herético.


NOTA: 9,75/10