Ecos de una ciudad sumergida.

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martes, 22 de mayo de 2012

CATTLE DECAPITATION - Monolith Of Inhumanity (2012)



Este año el trono del death metal se vende muy caro, y más cuando los pesos pesados del género están pegando un golpe en la mesa tras otro para dejar bien claro quién sigue mandando en la escena. Por ello lo último que me esperaba es que una banda como Cattle Decapitation fuera la que desafiara la supremacía de Asphyx, Cannibal Corpse o Terrorizer. Vaya por delante que respetaba mucho al cuarteto de San Diego, y desde que les descubrí con Karma.Bloody.Karma (2006, Metal Blade Records) he seguido con interés la evolución de su deathgrind misántropo y vegano. Ese interés se transformó en entusiasmo cuando lanzaron el tremendo The Harvest Floor (2009, Metal Blade Records), en el que afilaban aún más su mala hostia y pulían sus capacidades compositivas deviniendo en una de las más gratas sorpresas de aquel año. Sin embargo todavía tenía la sensación de que les faltaba un pequeño salto para llegar al nivel de compañeros de viaje como Cephalic Carnage, Dying Fetus o Aborted. Pues bien, con Monolith Of Inhumanity (2012, Metal Blade Records) ese momento ha llegado, acompañado de todo un un carro de sorpresas.




Estos cuatro terroristas sonoros han parido un trabajo descomunal, realmente inhumano, que puede mirar de tú a tú a cualquiera de las grandes obras del género. Y lo digo sin pestañear porque tras escuchar Monolith Of Inhumanity ya no puedo, no encuentro mis párpados. Ni mi cabeza. Pocas, muy pocas veces, he escuchado un ejercicio de control del caos como el que han llevado a cabo Cattle Decapitation, ni he recibido una paliza tan inapelable como la que supone escuchar los 11 cortes que contiene de una tacada. Más bestias, técnicos y veloces que nada de lo que haya escuchado este año, además le suman a sus virtudes unas composiciones que por fin no adolecen de ningún punto flaco ni debilidad, y que absorben tal cantidad de referentes que un análisis concienzudo puede llevar a la locura. Capaces de aporrear con todo el músculo cavernícola del brutal death, acelerar con la furia camorrista de los primeros Napalm-Death o desquiciarte con la técnica ultramundana y epiléptica de Cephalic Carnage, los de San Diego pueden también afilar su filo hasta acercarse a terrenos propios del black metal, acercándose por momentos a los apocalípticos territorios de combos infames como Anaal Nathrakh. La labor de Josh Elmore a la guitarra podría llevar al suicidio al 99% de hachas del planeta, y tanto su variedad de recursos como la velocidad de ejecución con que los combina no pertenecen a un ser de este plano de existencia. El bajista Derek Engemann, incorporado a la banda en 2010, participa por primera vez en las labores de composición uniendo fuerzas con ese troll de las cavernas que es David McCraw (uno de los aporreadores más grandes del metal extremo) para conformar una sección rítmica más gorda y maligna que un banquero. Y es que además el señor Engemann no utiliza púas... No me gustaría ver esos dedos. Y luego están las voces... Que Travis Ryan era un titán de la guturalidad malsana ya lo sabíamos todos, pero la variedad de registros y la pasión maníaca que despliega en Monolith Of Inhumanity es para quitarse el sombrero. Si le sumamos las colaboraciones de lujo de "angelitos" como Lenard Leal de Cephalic Carnage o Mike Majewski de Devourment, pues os podéis hacer una idea del nivel de mugre y cerdor que puede alcanzar el disco. El señor Ryan tiene reservada otra sorpresa, y es la incorporación de voces limpias en muchos de los temas, algo que se hubiera considerado herejía hasta hace no mucho. No temáis, que he dicho voces limpias, no melódicas. No vais a encontrar ni una sola gilipollez blandurria aquí, ni estribillos bochornosos propios del metalcore flequilludo, y sí unos coros espectaculares cercanos al industrial que introducen un elemento inédito en la composición cromosómica de Cattle Decapitation: la épica. Apocalíptica, oscura y terrible, pero épica al fin y al cabo. Este elemento se ve ayudado por un Elmore que no duda en aportar pequeñas pinceladas de melodía y gancho para aupar los fraseos de su compañero hasta la estratosfera. Hay otro factor en la sombra que tiene mucho que decir en este nuevo rumbo del cuarteto, y es la labor en la ambientación que lleva a cabo John Wiese, antiguo colaborador de Sunn O))) y que ya participara en un par de temas de The Harvest Floor encargándose de los elementos electrónicos. Su toque sutil a lo largo del disco es la guinda perfecta a este pastel relleno de heces, sangre y Apocalipsis. Os estaréis preguntando sobre temas a destacar. Y yo os digo sinceramente que todos son acojonantes. Con Gristle Licker y Projectile Ovulation te saldrá más pelo en el pecho que a Chuck Norris, pero también te saltarán todos los dientes. The Carbon Stampede es la recreación malsana en el dolor propio, el éxtasis sodomita, la fascinación ante la visión de tu esfínter desgarrado. A Living, Breathing Piece Of Defecating Meat (título soberbio donde los haya) es una reinterpretación del concepto de "hit", y lo más cercano a una canción pinchable que jamás hayan grabado estos tíos. Do Not Resuscitate nos muestra a unos Cattle Decapitation capaces de andar, trotar y galopar, pero siempre sobre tus entrañas. Lifestalker y Kingdom Of Tyrants son las joyas de la corona, los embajadores del nuevo rumbo de la banda, dos oscuras e inapelables demostraciones de que el Apocalipsis puede ser incluso bello, sutiles invitaciones a irnos todos a tomar por el culo con una sonrisa en los labios. Y no puedo terminar sin postrarme ante la producción del álbum a cargo de Dave Otero (Cephalic Carnage, Cobalt, Nightbringer), que por fin está a la altura de una banda como Cattle Decapitation mostrando todas sus virtudes con un empaque, claridad y poderío inéditos en su discografía.



Hostia puta. Es la mejor definición de Monolith Of Inhumanity y lo primero que te vendrá a la cabeza cuando Cattle Decapitation se lancen a por tu yugular desde el primer minuto del álbum. Estamos ante un salto de gigante en la carrera de los estadounidenses y probablemente el mejor disco de metal extremo en lo que vamos de año. Lleno de personalidad, ideas frescas y una mala hostia sobrecogedora, si este disco no desencadena el fin del mundo ningún otro lo hará.




4 comentarios:

M3ta14L1f3 dijo...

Podrías resubirlo? Ando como loco, no está en ningun ladO. Grax¡¡

Cthulhu dijo...

Ya está arreglado. Me han tumbado la cuenta de Mediafire con todos los discos y pelis que allí tenía...

M3ta14L1f3 dijo...

Gracias infinitas hasta lo más profundo del averno. Eres grande. Uno de mis blogs favoritos.

dick jason lizama rojas dijo...

gracias brother!!,..increible el nivel al que han llegado!,..yo los sigo desde el "to serve man",..CATTLE DECAPITATION FUCKING RULE!!!